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Hendiduras en la noche del régimen militar

El surgimiento del Movimiento Guey por la Liberación y la Coordinadora de Grupos Gays



Este artículo es el resultado de una extensa investigación sobre las formas de resistencia del movimiento gay en Buenos Aires a comienzos de la década del 80, en los años previos al surgimiento de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). El trabajo se detiene especialmente en la figura de Gladys Croxatto, principal impulsora en 1983 junto a un grupo de gays y lesbianas del armado del Movimiento Guey por la Liberación (MGL), luego Coordinadora de Grupos Gays (CGG), una agrupación surgida durante la dictadura cívico militar que fue prácticamente ignorada en los relatos de la historia oficial de las militancias sexodisidentes.



Por Mabel Bellucci y Juan Queiroz

Gladys Croxatto, una de las principales impulsoras del Movimiento Guey por la Liberación y la Coordinadora de Grupos Gays, retratada por Slava Filippov. Fuente: Cortesía Slava Filippov.


A la memoria de nuestro querido Marcelo Benítez



A comienzos de la década del ochenta se expandió con rapidez en la Argentina un clima social antidictatorial que produjo las condiciones para el quiebre y derrumbe de la dictadura cívico militar. Tras la rendición en la guerra de las Islas Malvinas, en junio de 1982, surgió en el país una etapa de efervescencia social y política por la perspectiva de reconquistar derechos y libertades perdidas. La agenda pública, nacida con los estertores de la dictadura, no podía ser menos que un espejo de lo siniestro. En esos años, una enorme cantidad de personas que vivieron el exilio interno recuperaban su libertad al salir de las cárceles y nacían a la vida político-intelectual, al tiempo que contingentes de exiliad*s que regresaban al país aportaban sus experiencias recogidas en urbes internacionales en cuanto a la defensa de derechos. Fue también, en esa coyuntura protagonizada por el movimiento de Derechos Humanos y sus demandas, que se abrió –aunque más no fuera de modo precario– un terreno de contención a los conflictos de las minorías sexuales que confrontaban con el estado por el uso de la violencia como factor de intimación mediante razias policiales, allanamientos y detenciones arbitrarias.


Para las resistencias sexuales, el año 1982, fue también un momento bisagra. El 25 de enero, personal policial encontró muerto en su departamento de Barrio Norte al comerciante José Emilio Scatena, de 52 años de edad, cuyo cuerpo yacía en el piso con heridas profundas en diversas partes. Este violento asesinato marcó el inicio de un período de dos años que dejó como saldo 18 crímenes homofóbicos jamás esclarecidos. En paralelo a esta ola de asesinatos, que mantuvo en vilo a la población homosexual local, pequeños grupos de maricas comenzaron a reunirse de forma clandestina e independiente en distintos barrios de la Capital Federal y zonas del Gran Buenos Aires. Un documento de archivo nos permite pensar que, hacia agosto de 1982, alguno de estos grupos distribuyó en teteras de Buenos Aires un volante anónimo con viejas consignas tomadas del FLH. En él exigían la libertad de los homosexuales presos y se aconsejaba colocar la palabra “apelo” debajo de la firma del acta de detención para así ser derivados a un juez de primera instancia. Habían transcurrido ya seis años desde la disolución del Frente de Liberación Homosexual y un año desde la fractura de la Comisión por los Derechos de la Gente Gay, un grupo de breve accionar, surgido en 1981 como intento de resistencia durante el Terrorismo de Estado, precariamente compuesto por militantes del desaparecido FLH.


Volante encontrado en la tetera de la estación terminal de trenes de Retiro, agosto de 1982. Fuente: Archivos Desviados.

En medio de este clima represivo, el 15 de noviembre de 1982, apareció en Buenos Aires el primer número de la revista Perfil, que incluía un extenso informe titulado “El mundo gay”, firmado por Álvaro Torres de Tolosa y Luis Fontana [1]. En la apertura del artículo, que estaba acompañado de fotografías de Luis Romero, los autores escribían: “Dos hombres que caminan tomados de la mano por Greenwich Village o por Barrio Norte y dos gaviotas que cruzan el cielo son -a veces- parte de una misma realidad que desentraña esta investigación”. También anticipaban que su trabajo era el resultado de dos meses de búsqueda, diálogos, grabaciones, confidencias, seguimientos, lecturas de informes médicos y buceo en las zonas claves. Sin duda, ante la ausencia de un movimiento gay visible, el informe publicado en Perfil significaba todo un riesgo. Se trataba de una pesquisa que abordaba una temática desconcertante en el marco de un tiempo histórico abrumador, y que intentaba visibilizar la incipiente salida al ruedo de la movida homosexual y lésbica en una Buenos Aires abatida por el dolor y que poco o nada se parecía al Greenwich Village de Nueva York. Los autores también decidieron entrevistar al comisario Carlos Alberto Golemme, jefe de la División de Moralidad de la Policía Federal, cuya función consistía en hacer cumplir los edictos policiales que perseguían sin descanso a maricas, lesbianas, travestis y putas. Golemme le contaba a Perfil que él, desde su jefatura, cumplía con la misión de vigilar el ejercicio de la prostitución y de aplicar el edicto “2ºH”, que castigaba la “incitación al acto carnal”. Si bien negaba que perseguían a los homosexuales, admitía que la División Moralidad a su cargo arrestaba como transgresores del 2ºH “a los que cumplen la función de pasivos y pagan a un taxi boy”.


"El mundo gay", artículo publicado en el primer número de Perfil. Fuente: Reproducción de la revista Perfil - Editorial Perfil, año 1, número 1, del 15 de noviembre de 1982.

Pasado un mes de publicada la investigación de Perfil, el 16 de diciembre de 1982, se realizó en Buenos Aires una gran movilización que hasta el día de hoy es recordada por la violenta represión policial que se ejerció contra l*s manifestantes. La concentración fue convocada por la Multipartidaria Nacional, un espacio de acción política que entre otros reclamos exigía la urgente apertura democrática y el compromiso efectivo de un cronograma electoral para la realización de elecciones nacionales en 1983. Ese día, decenas de miles de ciudadan*s (entre quienes se encontraban una gran cantidad de homosexuales que acudieron de manera independiente) se encolumnaron en la denominada “Marcha del Pueblo por la Democracia y la Reconstrucción Nacional”. Durante la tarde entera l*s concurrentes permanecieron junto a los gremios de la CGT, la Juventud Peronista y organismos de Derechos Humanos. Ya entrada la noche, en una plaza que había estado colmada de manifestantes, aún permanecían grupos que resistían en las esquinas a la represión policial y a los gases lacrimógenos lanzados por la Guardia de Infantería. Los ruidos y estruendos habían acelerado los pasos de l*s manifestantes, algun*s de l*s cuales tuvieron que correr sobre personas caídas en el piso o que yacían desmayadas en un espacio dominado por el caos y el humo. Inesperadamente, desde un automóvil Falcon verde apostado en una vereda lateral, descendió un agente vestido de civil que en el acto descerrajó un tiro mortal por la espalda a Dalmiro Flores, un joven manifestante obrero salteño. Pocos años más tarde, el poeta y activista gay Miguel Ángel Lens escribió un poema en su memoria.


Uno de los mencionados grupos de homosexuales que venía realizando reuniones clandestinas desde mediados de 1982, acudió a esta movilización. Entre sus integrantes se encontraba Marcelo Benítez, histórico militante del Grupo Eros, del FLH, quien recordaba sobre aquel día en la Plaza de Mayo:


[…] Mi grupito era de unos 4 ó 5 y ya nos veníamos reuniendo desde unos meses atrás. Las maricas que después fueron el GAG también estaban funcionando por su parte, según supimos ese día. Yo estaba en una punta con la Turca [Fuad Zahra], ahí por el lado del Ministerio de Economía ponele, y desde lejos reconocimos a Zelmar [Acevedo], que estaba con la Popi [Alejandro Jockl]. Y viste que como entre maricas siempre nos detectamos a la legua, en medio de la multitud nos fuimos acercando a los otros grupitos dispersos que reconocimos por la plaza entre las corridas y el miedo a las balaceras. [...] Nos encontramos con algunas locas que eran amigos de miembros del FLH y nos fuimos pasando papelitos con los teléfonos de fulana y de mengana. A los pocos días nos reunimos unos cuantos en la casa de Fuad porque estábamos preocupados y asustados con la ola de asesinatos a homosexuales que semana a semana salían en los diarios; ya iban por el décimo crimen o por ahí. Es que en esa marcha se despertó en nosotros una sensación de urgencia, teníamos que agruparnos otra vez en un movimiento [2].


Por su parte, Zelmar Acevedo señalaba: “Se habían fundado distintos grupos independientes en la Capital y cada vez sentíamos más la necesidad de conectarnos para aunar esfuerzos, hacer actividades conjuntas, planificar y pensar estrategias para detener la persecución policial” [3].


“Marcha del Pueblo por la Democracia y la Reconstrucción Nacional”. Buenos Aires, 16 de diciembre de 1982. Foto: © Mónica Hasenberg. Fuente: Archivo Hasenberg-Quaretti - FILO-UBA.

En la casa de Fuad Zahra, ubicada en Caseros, se realizó durante los últimos días de diciembre de 1982 una reunión con las maricas que se habían reencontrado en la Plaza de Mayo. Allí discutieron líneas de acción conjunta para comenzar a organizarse en un movimiento y acordaron que redactarían un contundente informe en el cual expondrían la situación que padecían los homosexuales en el país. Al poco tiempo, en enero de 1983, el documento dirigido “A la comunidad gay argentina”, comenzó a ser distribuido por el grupo entre homosexuales conocidos. En su primera página advertían: “Mantenete en contacto con el gay que te dio este documento. Pasalo solo a tus amigos de mayor confianza. Nunca lo pases a alguien que recién conocés, por macanudo que parezca”. A lo largo de sus cuatro páginas denunciaban la persecución sistemática que se abatía sobre ell*s y comunicaban que estaban confeccionado un archivo para demostrar que en Argentina “nosotros hemos sido víctimas de una feroz opresión que nos ha convertido en ciudadanos de segunda, contra toda ley y razón. No está lejano el tiempo en que esta documentación constituya un valioso elemento para ganar nuestra causa”. La redacción de este informe anónimo contó con la participación, entre otr*s, de Marcelo Benítez, Fuad Zahra, Zelmar Acevedo, Alejando Jockl y Néstor Perlongher, quien estaba de paso en enero en Argentina, hospedado en San Telmo en el departamento de su íntima amiga, la feminista Sara Torres [4].



Con el correr de los meses comenzaron a emerger grupos reducidos en el país: ocho en Capital Federal, uno en la ciudad de La Plata, otro en Rosario, además de dos grupos en la provincia de Córdoba [5]. Pero pese a que la sociedad en general ya comenzaba a percibir un cambio en el terreno de las libertades democráticas, las minorías sexuales todavía continuaban en la mira de las fuerzas policiales.


El 20 de agosto de 1983 una noticia devastó a los militantes de los grupos que se estaban organizando. Los principales diarios del país informaban que la noche anterior la policía había hallado muerto al psicólogo Marino Suarez, de 32 años, destacado miembro fundador del Grupo Eros del FLH, quien apareció desnudo y apuñalado en su departamento del barrio de Palermo. Se trataba del número 15 de la ola de asesinatos a homosexuales iniciada el año anterior. Este nuevo crimen funcionó como catalizador militante para avanzar en la organización y fundar un movimiento propio. De inmediato, Elena Napolitano, una joven de 23 años conocida por sus amigas como “Elena de Mataderos”, se aventuró a redactar un documento de denuncia sobre la represión policial titulado “Carta de Persona a Persona”, en el que como militante lesbiana se dirigía a otras mujeres. Con un coraje notable, ella misma repartía el escrito por las noches en las avenidas céntricas de Buenos Aires. En su carta, Elena comunicaba que estaban preparando un movimiento de liberación para reclamar el fin de las persecuciones:


[...] un grupo de personas gay, cansados de la suerte que arbitrariamente nos echaron encima, estamos tratando de organizar un movimiento de liberación.

la organización consiste en empezar otra vez a juntarnos, concientizarnos; empezar otra vez a comprometernos con lo que somos y a reclamar lo que nos pertenece: el derecho a vivir como hemos elegido sin persecuciones de ningún tipo.


"Carta de Persona a Persona", escrita por Elena Napolitano. Buenos Aires, agosto de 1983. Fuente: Archivos Desviados.

Gladys Croxatto y el Movimiento Guey por la Liberación


Para hablar del movimiento que mencionaba Napolitano en su escrito, resulta imprescindible rememorar el rol fundamental que desenvolvió en él la abogada heterosexual Gladys Croxatto, una de las principales impulsoras del Movimiento Guey por la Liberación (MGL), el nucleamiento de los grupos autónomos surgidos en 1982, cuyo principal objetivo se centró en exigir la derogación de los edictos policiales y el esclarecimiento de los asesinatos a homosexuales.


Nacida en el barrio de Flores en 1944, y fallecida en febrero de 2020, Gladys provenía de una familia de clase media, hija de un marino ingeniero y de una madre ama de casa. Mientras cursaba la carrera de derecho en la Universidad de Buenos Aires, militó en el peronismo de izquierda estudiantil. En 1967, con 23 años, entró a trabajar como secretaria del pensador y escritor Arturo Jauretche, cargo que sostendría hasta 1974. Si bien le resultó complicado encontrar un lugar en los espacios de militancia política partidaria en el álgido contexto de los setenta, Gladys fue siempre una mujer expeditiva, de accionar vertiginoso, y movida por el profundo deseo de que las minorías sexuales tuviesen los mismos derechos que el resto de la población como ciudadan*s sujet*s de derecho [6].

Pocos meses antes de las elecciones presidenciales de 1983, se presentó en la librería Clásica y Moderna –enclave emblemático de escritores y artistas ubicado en la avenida Callao– la primera edición del libro Los deseos imaginarios del Peronismo, de Juan José Sebreli. Según recordaba el sociólogo más tarde en su libro El tiempo de una vida, la presentación, con el local abarrotado y público en la calle, “tuvo la dimensión de un acto político de la democracia incipiente”. Croxatto, por esos años muy amiga de Sebreli, se encontró en el lanzamiento con Gerardo Yomal, colaborador del semanario judío y de izquierda Nueva Presencia, dirigido por Herman Schiller. En ese marco, Gladys le propuso a Yomal armar una entrevista con algunos amigos gays que podrían testimoniar, entre otros temas, sobre las formas de represión anti-homosexual de la época. En su departamento de la avenida Paseo Colón al 1000, en el barrio de San Telmo, Croxatto y su grupo recibieron al periodista. A esta convocatoria asistieron Alejo P., que figuró como Esteban; Juan Carlos T.; Julio E. (José); Roberto C. (Rolando), maestro que había participado de reuniones del FLH; Gladys, quien decidió usar el nombre Claudia; y Juan Manuel Russell, escritor amigo de Sebreli que había ejercido el periodismo en el suplemento cultural del diario El Cronista Comercial con anterioridad a la dictadura del 76.


Gladys afirmaba que este reportaje, publicado en Nueva Presencia en agosto de 1983 bajo el título “Aproximación a un tema tabú”, produjo un gran impacto dentro de la comunidad homosexual local. Fue a partir de ese encuentro que ella y Juan Manuel Russell decidieron armar el Grupo San Telmo con el deseo de organizar un movimiento que pudiera expresar sus reclamos frente a la nueva democracia que se perfilaba. Junt*s, Russell y Croxatto, se volcaron de inmediato a la tarea de convocar y reunir a los grupos gays autónomos que activaban dispersos desde 1982 [7].


Entrevista de Gerardo Yomal a Gladys Croxatto y un grupo de varones homosexuales para el semanario judeoargentino Nueva Presencia. Agosto de 1983. Fuente: Hemeroteca del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI).

En esa instancia de armado hubo varias incorporaciones clave para esta convergencia: la primera fue la del escenógrafo Jorge Ferrari, amigo de Gladys, que no venía de la militancia política pero que desde muy joven había participado en charlas del Grupo Profesionales del FLH. También lo hicieron Carlos Luis, lingüista, de cuño trotskista, que realizaba encuentros con algunos compañeros homosexuales desde un año antes, y una larga lista de militantes en la que cabe destacar, entre otr*s, los nombres de Elena Napolitano, Marta Paz, Felicitas Jaime, Zelmar Acevedo, Rafael Freda, Jorge Gumier Maier, Marcelo Benítez, Alejandro Jockl, Remi Nigro, Rodolfo Córdoba, Daniel Vega, Jorge Brailard, Joel Soria y Oscar Gómez. Tod*s ell*s se fueron organizando en sus pequeños grupos que ya a esta altura contaban con un nombre propio. A medida que pasaban las semanas la cantidad de concurrentes nuev*s a las reuniones aumentaba. Gladys recordaba así ese momento:


Entre estos grupos, había distintas tendencias, distintas maneras de enfocar esa energía militante mezclada con la joda y la creatividad. Uno decía, por ejemplo, “hay un grupito que se está juntando en Olivos, convoquémoslo”. Al mismo tiempo, los chicos en los boliches invitaban a más y más gente y se pasaban la data. Venía todo tipo de gente, de cualquier color político, ideológico o clase social. Mucha gente no era conocida nuestra. Carlos Luis, un muchacho del grupo de Oscar Gómez, iba a las reuniones de los distintos grupos dispersos para convocarlos y sumarlos al movimiento. Al principio algunos se resistieron, como los del grupo Jean Jaures, que dijeron que no querían ser colonia de nadie pero finalmente se unieron. Y muchos otros se comunicaban con la redacción de las revistas Super Humor o El Porteño y de ahí los contactaban conmigo. Las locas entraban y salían en las reuniones y fiestas que también hacíamos en casa, son muchos los nombres que sentaron las bases del activismo que vino después y que jamás leí en las publicaciones sobre la historia del movimiento. En nuestras reuniones también se cocinaba, se bailaba, se respiraba ese espíritu de comuna que ya desapareció, y eso es tristísimo. Charlábamos seriamente sentados en el living sobre la redacción de comunicados y volantes y por supuesto sobre estrategias de militancia, pero siempre, siempre, se filtraba ese humor ácido y sofisticado de los putos que es tan maravilloso y único, tan distinto del de los machos y las minas heterosexuales. Yo no podía vivir sin las locas, tenía que estar siempre rodeada de ellas, ¿y sabés que esto tiene un nombre?, soy una auténtica mariliendre [8].


Gladys Croxatto en el boliche gay Old Bricks. Diciembre de 1983. Fuente: Archivos Desviados.

Jorge Ferrari en el balcón del departamento de Gladys Croxatto. Enero de 1984.

Rodolfo Córdoba, miembro de la Coordinadora de Grupos Gays. Fuente: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra. Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.

Hacia fines de agosto y principios de septiembre de 1983 el conjunto de agrupaciones reunidas en este movimiento tuvo nombre: comenzaron a presentarse como Comunidad Gay y luego decidieron cambiarlo por Movimiento Guey por la Liberación (MGL). Su principal intención para poder organizarse fue la de mantener la práctica horizontal del FLH y realizar reuniones semanales con delegad*s de cada grupo. Con la mira puesta en el proceso electoral de octubre, pese a las diferencias políticas y de clase que existían entre unos y otros, los grupos se unificaron con rapidez dentro del MGL. Algunos contaban con una dinámica estrictamente política, otros, más intelectualizados, desarrollaban seminarios de lectura. En algunos se realizaban charlas de autoayuda y de concientización para quienes deseaban integrarse pero aún no contaban con el coraje suficiente. Varios de estos grupos adoptaban el nombre de las calles o barrios de las casas donde se reunían de manera habitual, como el Grupo San Telmo, el Venezuela y el Jean Jaures. Los bares Plaza Dorrego, en San Telmo, y Los Pinos, en Corrientes y Rodríguez Peña, fueron también lugares clave de reunión. Aunque como recuerda Gladys “las lesbianas estaban en esa época muy pero muy ocultas”, el Jean Jaures, surgido en octubre de 1983, lo componían seis chicas, entre ellas Felicitas Jaime, Marta Paz y Leticia, y sólo dos varones, Daniel Vega y Jorge Brailard [9].



La bofetada heterosexual al MGL


Resulta interesante destacar que en 1983, un año antes de la formación de la CHA, el MGL ya desarrollaba importantes actividades militantes. Como primera medida se encargaron de difundir la noticia del surgimiento de su agrupación en los organismos de derechos humanos, los medios de prensa y entre candidat*s polític*s, pero la tibia recepción que produjo este acercamiento a otros sectores fue el primer escollo que debieron atravesar para poder consolidarse en el tiempo con la fuerza necesaria para subsistir. “Salvo la excepción de Augusto Conte, que se plantó frente a los medios para brindarnos apoyo, esa indiferencia general fue una sorpresa amarga, una gran bofetada”, recuerda Marcelo Benítez, miembro fundador del MGL [10]. A pesar de este desinterés, el MGL insistió y elaboró en septiembre de ese año un cuestionario para ser enviado a los partidos políticos que se presentarían a las elecciones generales. Entre los distintos puntos se les pedía que expresaran sus posturas frente a la discriminación, la ola de asesinatos a gays y la vigencia de los edictos policiales. Con las respuestas en mano, Benítez y Zelmar Acevedo elaboraron un documento interno titulado "Informe sobre la posición de los partidos políticos respecto al documento presentado por el MGL" [11]. Allí, destacaban que la mayoría admitía no haber tratado nunca el tema de la homosexualidad en el seno de sus organizaciones y resumían las devoluciones de los siguientes partidos políticos: Partido Comunista, Frente de Izquierda Popular, Partido Intransigente, Partido Justicialista, Movimiento al Socialismo, Partido Socialista Popular, Unión Cívica Radical, Alianza Federal, Alianza Demócrata Socialista, Movimiento de Integración y Desarrollo, Partido Demócrata Cristiano (Línea Humanismo y Liberación) y, por último, el Partido Obrero. En definitiva, más allá del repudio unánime que las organizaciones manifestaron por la falta de esclarecimiento de los asesinatos a homosexuales, los resultados del cuestionario significaron para el MGL una prueba más de que la cuestión de la liberación sexual no despertaba interés en espacios políticos donde sin duda primaba una visión heteronormativa. Es decir, puertas adentro, l*s candidat*s se solidarizaban frente a las problemáticas que planteaba el MGL, pero ante los medios y en sus promesas de campaña estas cuestiones brillaban por su ausencia.


Marcelo Benítez fotografiado por Alicia Segal para el periódico Nueva Presencia. Buenos Aires, mayo de 1984. Fuente: Archivos Desviados.


No a la represión: el MGL ante la democracia reconquistada


El 10 de septiembre de 1983, faltando tres meses para el retorno de un presidente democrático, los dueños del boliche gay Balvanera al Sur convocaron a un festejo multitudinario que, debido al volumen de homosexuales y lesbianas que asistieron, no contaba con precedentes en el país. El evento se conoció como “La fiesta del sombrero” y tuvo lugar en La Casona de Ricardo, ubicada en la avenida Libertador 5559, del barrio de Belgrano. Sin embargo, este arrojo de alegría por la supuesta libertad que se avecinaba no demoró en ser arrasado con un monumental operativo policial. A la una y media de la mañana, decenas de agentes irrumpieron en el lugar y arrestaron por averiguación de antecedentes a más de 250 travestis, gays y lesbianas que fueron trasladad*s a la comisaría 51ª en colectivos y celulares [12]. Al respecto, el diario Crónica señalaba que, dada la ola de asesinatos a homosexuales, el procedimiento policial había resultado positivo porque había permitido “fichar a muchos homosexuales que la policía no tenía registrados”. Luego de esta razia histórica, uno de los grupos más activos del MGL desde su fundación pasó a llamarse "10 de Septiembre". Lo componían entre otr*s Elena Napolitano, Jorge Gumier Maier, Carlos Luis, Zelmar Acevedo, Oscar Gómez y Marcelo Benítez [13].


La razia en La Casona de Ricardo fue publicada en la tapa del diario Clarín en su edición del 11 de septiembre de 1983. Fuente: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

La intensa actividad militante del MGL continuó luego del triunfo de Raúl Alfonsín en las elecciones presidenciales. El 4 noviembre de 1983 la agrupación organizó en la librería Del Humanista, ubicada en la calle Rodríguez Peña 466, una mesa redonda sobre “Homosexualidad y Derechos Humanos” que tuvo como disertantes a Juan José Sebreli, Oscar Hermes Villordo, María Elena Oddone y Pacho O’Donnell. Croxatto fue la encargada de presentar frente al público a cada un* de ell*s. La librería estaba muy ligada a las izquierdas y había sido inaugurada un año antes por Horacio Tarcus junto a Laura Klein, Silvia Álvarez y Ricardo Ruiz. Este encuentro sirvió de puntapié para sucesivas actividades en el mismo lugar, como la primera conferencia sobre hiv-sida realizada en el país, evento fundacional por cuanto abordaba un tema del que recién se empezaba a hablar. La charla fue presentada por Jorge Ferrari seguido por la doctora María Elena Estévez. Según recuerda Ferrari “la librería rebosaba de gente. Fue importantísimo, completamente disruptivo del silencio sobre el tema. Al mismo tiempo fue muy doloroso porque existía un clima de temor y desconocimiento, con chicos enfermos que ese día se acercaron desesperados por ser oídos en una época donde sufrían violencia médica y familiar. Juan Russell y yo fuimos los promotores de ese acto y fuimos a ver a la doctora Estévez para invitarla. Ella había tratado los primeros casos aparecidos en el país” [14].


Publicidad de la Librería Del Humanista en la revista Praxis. Primavera de 1983. Fuente: Fuente: Hemeroteca del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI).

Una militancia plural: surge la Coordinadora de Grupos Gays


En medio de un espíritu general de efervescencia democrática, durante los últimos días de noviembre de 1983, el MGL hizo una convocatoria a través de un pequeño texto en el suplemento “Cerdos y Peces”, de la revista El Porteño, para participar de la asunción de Raúl Alfonsín que se realizaría en la Plaza de Mayo. Allí decían que “el MGL podrá ser reconocido debido a que portarán pancartas alusivas". Sin embargo, tres días antes de la asunción, la agrupación cambió su nombre por Coordinadora de Grupos Gays (CGG). En paralelo, formaron la Comisión Pro Defensa de las Libertades Cotidianas con el propósito de lanzar una ambiciosa campaña de firmas para exigir al nuevo gobierno democrático el fin de los edictos policiales y la Ley de Averiguación de Antecedentes [15]. Por esos días, la CGG distribuyó en distintos medios de prensa un informe elaborado por Marcelo Benítez titulado “Asesinan a personas homosexuales”, en donde se detallaba cada uno de los crímenes que venían sucediendo desde enero de 1982 [16].



Cuando llegó el 10 de diciembre de 1983, una multitud acompañó a Raúl Alfonsín desde el Congreso hasta la Casa Rosada. Por la mañana, un grupo de integrantes de la CGG partió desde el departamento de Croxatto hasta la esquina de Defensa y Humberto Primo para encontrarse con otr*s militantes y luego dirigirse hacia la Plaza de Mayo. Eran un total de veinticuatro gays y lesbianas que se dirigieron hasta la Casa Rosada entonando consignas de liberación sexual mientras repartían volantes redactados para ese día, coloreados uno a uno con acuarelas [17]. En una pequeña crónica, escrita por Perlongher aunque sin firmar, aparecida en la revista Alfonsina bajo el título “La plaza también fue de los gays”, podía leerse su experiencia ese día:


Acompañé la marcha de la columna gay el día que asumió Alfonsín. Salieron unos 20 de la Plaza Dorrego, pero no se animaban a desplegar el cartel que decía, escueto: “Basta de Represión - Grupos Gays” Hasta que tres chicos se cansaron de tanto parlamento, se cortaron y lo abrieron por su cuenta (¡junto a la Catedral!) De modo que quedó el cartel por un lado, y el grupo gay por otro. Los gays locales son tan recatados que no es difícil que los confundan [18].


Volantes de la Coordinadora de Grupos Gays realizados para la asunción a la presidencia de la Nación de Raúl Alfonsín. Fueron coloreados a mano uno a uno por integrantes de la CGG en el departamento de Gladys Croxatto. 10 de diciembre de 1983. Fuente: Archivos Desviados.

Esa misma noche, el grupo de Croxatto concurrió a la inauguración del boliche “Old Bricks”, ubicado en la avenida Las Heras 2311, que desbordaba de gente. Gladys recuerda que “fue una noche inolvidable, emocionante, bailábamos y festejábamos pensado que todo iba a cambiar, que toda esa libertad que había ganado el resto de la población argentina incluiría también a la comunidad gay. Pero al poquísimo tiempo se comprobó que la cacería de la cana no solo no había cesado, sino que se había intensificado con saña”.



Coordinar la(s) resistencia(s): desafíos de la militancia gay


Frente a un considerable grupo de gays, cuya mayoría todavía no participaba en la militancia, el viernes 16 de diciembre se realizó en la trastienda de una librería de la calle Rodriguez Peña al 400 la presentación de la Coordinadora de Grupos Gays [19]. Como resultado de ese evento, se convocó para el 14 de enero de 1984 en el mismo lugar al primer plenario organizado por la militancia homosexual en el país y que contó con la presencia de los integrantes de los grupos de Capital y de una gran cantidad de concurrentes sin experiencia militante previa [20]. El encuentro comenzó a las seis de la tarde y finalizó a las once de la noche con el espacio colmado por el público. Al comenzar, se formalizó la creación de la CGG y Gladys Croxatto fue elegida presidenta de la asamblea. Cuando tomó el micrófono, presentó a todos los grupos que la integraban, quienes discutieron acaloradamente sobre las funciones y lineamientos internos de la CGG. Vari*s militantes denunciaban a viva voz la continuidad de la persecución policial en el gobierno democrático que había comenzado. Se aprovechó la masividad del acto para juntar firmas para la campaña de la Comisión Pro Defensa de las Libertades Cotidianas y se expuso, en la entrada de la librería, un documento redactado por Néstor Perlongher y Croxatto que fue leído ante el público. El escrito comenzaba con el titular “La libertad se hace en la calle: Por la derogación de los Edictos Policiales y el fin de la detención por ‘Averiguación de Antecedentes’!”. Junto a este documento, colocaron el dibujo de unos gatos realizado por Gladys con la leyenda “La libertad se curte en la calle (aprendé de los gatos)”.


El grupo 10 de Septiembre ese día se dividió en dos y así surgieron el Grupo de Acción Gay (GAG) y el Grupo Federativo Gay (GFG). El grupo Jean Jaures pasó a llamarse Oscar Wilde. Los Grupos Venezuela y San Telmo, que integraba Gladys, conservaron sus nombres [21]. Joel Soria asistió junto a Alberto Retamar y al poeta Miguel Angel Lens y ese día se agruparon bajo el nombre “La hermandad de los paraísos”. Entre la multitud de gente reunida no faltaron, aunque en menor cantidad, las lesbianas, entre ellas Elena Napolitano, del GFG, y Felicitas Jaime y Marta Paz, ambas del Oscar Wilde. También asistieron Jorge Gumier Maier, Carlos Luis, Marcelo Benítez, Zelmar Acevedo, Jorge Ferrari, Juan Russell, Alejandro Jockl, Remi Nigro, Rodolfo Córdoba, Rafael Freda, entre much*s otr*s.


Zelmar Acevedo (izquierda) junto a Jorge Ferrari en el departamento de Gladys Croxatto el día del plenario de la CGG. Ambos fueron militantes de la primera hora del Movimiento Guey por la Liberación y de la Coordinadora de Grupos Gays. 14 de enero de 1984. Fuente: Archivos Desviados.

Aparte de brindar la posibilidad del conocimiento personal de sus integrantes, el plenario también sirvió para la conformación de cuatro comisiones intergrupales: Prensa, Propaganda, Finanzas y Cultura. Cada uno de los grupos presentó un informe con su historia, actividades y objetivos, y de su cruce se derivó el armado –ese mismo día– de los puntos básicos del acuerdo de la agrupación:


1) Total restablecimiento de las libertades individuales y la vigencia plena de los derechos humanos para todos los sectores de la población garantizados por la Constitución Nacional.

2) Derogación de todos los edictos policiales y detención arbitraria por averiguación de antecedentes.

3) Fin de toda discriminación sexual en lo laboral, social y cultural.

4) Libre elección y ejercicio de la sexualidad.

5) Investigación y esclarecimiento de los asesinatos a gays.


Gladys recordaba sobre ese día que “hubo una salida masiva del closet [...] en esa librería pasó todo lo que tenía que pasar” [22]. Al finalizar el plenario, Zelmar Acevedo y Marcelo Benítez concurrieron al café La Paz, ubicado a una cuadra de la librería, para redactar un documento interno con lo debatido y consensuado entre los grupos aquella tarde [23].


Las actividades de la CGG se limitaron en las siguientes semanas a reuniones en casas de distintos integrantes de la agrupación. A principios de febrero de 1984, la Comisión de Cultura de la CGG convocó para el día 11 a todos sus grupos a un desayuno en Parque Centenario, donde se esperaba convocar a una gran cantidad de concurrentes. Un afiche que invitaba al encuentro fue pegado a lo largo de la avenida Santa Fe y distribuido en bares con asistencia de público gay, pero éste debió ser suspendido por razones climáticas.


Afiche realizado por Rodolfo Córdoba convocando al desayuno de la CGG en Parque Centenario. El encuentro debió ser suspendido por razones climáticas. Fuente: Archivos Desviados.

Dos semanas más tarde, Gladys y Jorge Ferrari viajaron a Brasil, donde pasaron el carnaval junto a Néstor Perlongher. En aquellos días la Coordinadora comenzaba a experimentar tensiones que derivarían en una pronta fractura y el consecuente retiro de algunos grupos. Aparte de la ausencia de un respaldo del arco político y el estado, la falta de una política interna clara sobre las formas de representación de cada uno de los grupos generaba fricciones y hacía difícil llegar a consensos elementales. Por otra parte, una importante cantidad de miembros pensaba, equivocadamente, que con el retorno de la democracia ya no habría muchos reclamos ni demandas para exigir. Frente a este panorama, en ausencia de Croxatto y Ferrari, hubo un acuerdo mayoritario en disolver la Coordinadora.



De la CGG a la CHA: el devenir visible de una lucha


Aunque la CGG no logró ser eficiente en términos de armado a largo plazo, funcionó en cambio como un aporte fundamental para el encuentro mutuo de todos los agrupamientos dispersos que desde 1982 funcionaban con extremo sigilo en Buenos Aires. Se trató de una verdadera red de vínculos militantes que, reunión tras reunión, logró darle potencialidad política a la frustración de much*s homosexuales y lesbianas ante la gran decepción experimentada, incluso en tiempos democráticos, por el desenfrenado accionar de la División Moralidad de la Policía Federal, una pesadilla que abrumaba a maricas y putas desde la década del '40. Nadie mejor que Jorge Gumier Maier, miembro clave del Grupo de Acción Gay, para ayudar a comprender ese sentimiento de profunda desilusión. En su artículo titulado “La cruzada anti-gay”, publicado en el número 1 de la revista Cerdos y Peces, escribía:


[…] almas sensibles creyeron en un reino de la libertad que bajaría a nos. Una suerte de socialdemocracia permitiría a B.A asemejarse a Amsterdam, tal vez a Barcelona (¿Sitges incluido?). El toque latino, (vía Brasil y caribe), no se haría faltar: música y baile en las calles, vestimentas audaces y coloridas. La posibilidad de entablar una relación con cualquier desconocido. Una fauna heterogénea poblaría parques y calles: familias bien constituidas + viejos violinistas + travestis + muchachos punk + poetas buenos + poetas malos… faquires y lanzallamas tal vez… En muchas locas cabecitas (y muchas cabecitas de locas) se incubaba la idea: “Esto está floreciendo…”

Luego supimos que aquellos diminutos pimpollos eran todo lo que nos habría de deparar esa primavera tardía; y que el rojo y blanco elegante (que tantos gays ostentaron en sus vestimentas, y así escudados, inmunes se diría, paseaban desafiantes frente a la cana) no nos proveyeron del resto de los colores… Y finalizaba: La represión es UNA. El represor es UNO y el mismo. Su fragmentación (o “especialización”, como se menciona desde los escritorios del Interior) es una engañapichanga. El alfonsinismo (¿viene de cinismo?) es afecto a los barnices. A los afeites, dirían otros labios. Los Edictos Policiales pasarían tal cual a jurisdicción de un Tribunal Contravencional, sin modificar sus irrisorios y aberrantes textos, y dejando en poder de la policía su principal arma: la facultad de detener a cualquier ciudadano, en cualquier lugar, por averiguación de antecedentes [24].


Algunos de los grupos que componían la Coordinadora continuaron activos en su militancia de manera independiente luego de la disolución [25]. Así fue como el 14 de marzo de 1984, junto a otros homosexuales que deseaban organizarse, se reunieron con el fin de armar una nueva agrupación. El encuentro fue en Contramano, un boliche gay inaugurado el mes anterior, ubicado en la calle Rodríguez Peña 1082 [26].


La entrada del histórico boliche Contramano, sobre la calle Rodriguez Peña 1082, inaugurado el 17 de febrero de 1984. Fuente: Fondo Editorial Sarmiento. Departamento de Archivos de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

Gladys Croxatto no fue informada sobre esta asamblea ni tampoco sobre la disolución de la CGG. Lo supo al regresar de su viaje a Brasil, a mediados de marzo. Ya con una voz declinante dentro del movimiento, Gladys desconocía las razones de esta movida en la cual los grupos decidieron organizarse por su propia cuenta durante su ausencia [27]. Si se lo mira a la distancia, parece insensato haberla omitido cuando su lucha estuvo centrada básicamente en la férrea defensa de los derechos de l*s homosexuales al denunciar sin respiro la persecución y la violencia institucional en contra de las minorías sexuales. Así lo recordaba ella:


Yo me enojé muchísimo. Pero esto no era una movida general en contra mío, fue un grupito que después fue parte de la CHA. Ese día de la reunión en Contramano fue el momento de mi caída, primero porque yo había puesto mucha pasión y fervor en organizar un movimiento donde como abogada y aliada ponía todo de mí. […] Que la reunión se haga en Contramano no me gustó nada, era un comercio, no existía la libertad para una reunión que encontrabas en una casa. Esto fue el inicio de una serie de formalizaciones, con toda esa cuestión burocrática de la personería jurídica y esos cargos de tesorero y secretario y no sé cuánto que eran un bajón y que arrancaron la poesía gay al movimiento. Ir a la CHA era como ir a un ministerio, con toda esa estructura verticalista de poder jerárquico que iba en contra de los preceptos del viejo FLH […] Aún así seguí apoyando, por ejemplo cuando la cana rajó a todas las locas del bar El Trébol, en Santa Fe y Uriburu, que era un punto clave de encuentro y sociabilidad gay. Yo no me dedicaba a la política. Lo mío era laburar siempre en relación con los movimientos, teniendo bien en claro que la libertad, la militancia, se ganaba en la calle y no desde una oficina [28].


Al respecto, Jorge Ferrari recuerda que cuando se fundó la Comunidad Homosexual Argentina “hubo un cisma, la CHA tomó la manija. Eso a Gladys le molestó mucho. Ella era una militante de alma” [29]. Si bien hacia marzo de 1984 la CGG era parte del pasado, Gladys junto a Ferrari y un puñado de integrantes no se detuvieron y continuaron con la campaña lanzada por la Comisión Pro Defensa de las Libertades Cotidianas publicando solicitadas en los medios y concurriendo a concentraciones políticas para juntar firmas. Una de ellas fue el 8 de marzo de 1984 en la masiva e histórica movilización organizada por la Multisectorial de la Mujer en la Plaza de los Dos Congresos en conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, la primera realizada en el país. La feminista María Elena Oddone hizo aquella tarde lo que ninguna otra pudo o se atrevió a hacer: decidida, se abrió paso entre la multitud de mujeres fervorosas de toda estirpe congregadas allí, y subió las anchas escaleras que conducen al monumento de la plaza levantando una pancarta en la que podía leerse: “No a la Maternidad, sí al placer”, un lema que aun hoy continúa provocando un estupor similar al que suscitó en aquella época [30].


La militante feminista María Elena Oddone en el momento en que sube las escalinatas de la Plaza de los dos Congresos con su histórica pancarta. Buenos Aires, 8 de marzo de 1984. Día Internacional de la Mujer.

Aún en medio de esta algarabía democrática que se vivía en la población en general, el 8 de abril de 1984, luego del cambio de jefes policiales, una nueva razia irrumpió en el boliche Balvanera al Sur, al que habían concurrido más de 200 homosexuales y lesbianas. La vieja casona ubicada en la calle Moreno 2867 fue ocupada por las fuerzas represivas con celulares apostados frente al lugar para trasladar a l*s detenid*s [31]. Este episodio hizo estallar la respuesta militante: la noticia de una segunda asamblea autoconvocada comenzó a correr de boca en boca en lugares de yiro y encuentro gay. Así fue como el lunes 16 de abril de 1984 nacía en Contramano la Comunidad Homosexual Argentina. Constituyeron la nueva agrupación los grupos Oscar Wilde, Venezuela, Grupo de Acción Gay (estos tres, miembros de la disuelta Coordinadora), el Pluralista (formado en la asamblea anterior con miembros de la CGG, como Joel Soria y Alejandro Zalazar), y dos nuevos grupos, Contacto y Dignidad, este último también integrado por militantes de la Coordinadora [32]. De inmediato proclamaron el Acta Fundacional y fijaron como objetivo de emergencia la exigencia por el cese de la represión y la convocatoria a otro nuevo encuentro. Más tarde, la memoria de Carlos Jáuregui, primer presidente de la CHA, reconstruía aquel día histórico:


[…] Seríamos más o menos ciento cincuenta almas y una persona que es el dueño de Contramano propuso el nombre que hoy lleva la asociación. […] Enseguida empezó a redactarse el texto de la primera solicitada que iba a salir en los diarios y se abrió un listado de personas, de catorce personas que podían trabajar en la asociación así públicamente digamos… Y así comenzamos, éramos un grupo de gente joven (edad promedio treinta años) [...] Comenzamos a reunirnos una vez en casa, otra vez en un bar propiedad de Alejandro Zalazar, en aquel entonces vicepresidente de la CHA y luego presidente. […] Se empezaron a hacer los primeros contactos con la prensa y con las distintas agrupaciones y organismos de derechos humanos [33].

Volante de la Comunidad Homosexual Argentina con la copia de la segunda solicitada de la agrupación publicada en el diario Clarín el lunes 1 de abril de 1985. Fuente: Archivos Desviados.

Pocos días después de haberse cumplido un mes de su fundación, el 28 de mayo de 1984, la CHA publicó en el diario Clarín su primera solicitada titulada “Con discriminación y represión no hay democracia”. Pasado un año, la situación estaba lejos de mejorar, por el contrario, se había pronunciado aún más. La agrupación volvió a elegir el mismo medio para publicar en 1985 una segunda solicitada. De inmediato, un puñado de integrantes de la agrupación fotocopió el reclamo y salió a repartirlo en forma de volante a plena luz del día entre l*s miles de peatones que circulaban por las avenidas céntricas porteñas. De alguna manera, si todo se había disparado tan sólo unos años antes con los actos individuales de rebeldía y los riesgos asumidos en la formación clandestina y silenciosa de los primeros nucleamientos de maricas y lesbianas, ahora el movimiento entendía que había que abandonar la comunicación sigilosa limitada solo a sus miembros y abrirse al común: no quedaba más que romper definitivamente las puertas del armario y salir a gritar en voz alta para que toda la sociedad oyera. Lo que sigue ya es pasado abierto.




Notas al pie


[1] “El mundo gay”, por Álvaro Torres de Tolosa y Luis Fontana. Fotos de Luis Romero. Revista Perfil, año 1, número 1, 15 de noviembre de 1982.


[2] Entrevista inédita de Juan Queiroz a Marcelo Benítez, octubre de 2015.


[3] Sempol, Diego. Violencia estatal y acción colectiva homosexual en los años ochenta. Un análisis comparativo en el Cono Sur. FCS/Udelar, 2014.


[4] Según contaba Marcelo Benítez: “Néstor era el motor de todo este tipo de informes, aun cuando vivía en Brasil. Si no era él quien los escribía, opinaba y controlaba todo lo que sus conocidos escribían sobre el tema de la represión a homosexuales”. Cita extraída de la entrevista inédita de Juan Queiroz a Marcelo Benítez, realizada en octubre de 2015.


[5] Revista Postdata, año 1, número 1, marzo de 1984. Publicación del Grupo Federativo Gay.


[6] Entre noviembre de 1980 y abril de 1982 Gladys fue integrante periférica de la Organización Feminista Argentina (OFA), liderada por María Elena Oddone, en cuya revista Persona, Croxatto publicaba recuadros publicitarios como estudio jurídico de la agrupación feminista. También, en el número 3 de Persona, de julio de 1980, Gladys colaboró con un artículo sobre personajes femeninos en la literatura.


[7] Datos extraídos de la entrevista inédita a Gladys Croxatto por Juan Queiroz realizada en marzo de 2018.


[8] Ibídem.


[9] El grupo debe el nombre a la dirección del departamento de sus fundadores, la pareja compuesta por Daniel Vega y Jorge Brailard, ubicado en la calle Jean Jaures 675.


[10] Entrevista inédita de Juan Queiroz a Marcelo Benítez, octubre de 2015 Op. cit.


[11] Una copia original de este documento se encuentra en el "Fondo Coordinadora de Grupos Gays", del proyecto Archivos Desviados.


[12] El diario Clarín, en su edición del 11 de septiembre de 1983, le dedicó una amplia cobertura a esta razia.


[13] El 27 de octubre de 1983 el número 16 de la revista Shock, publicó una entrevista a tres integrantes del grupo 10 de Septiembre. Bajo el título “Homosexuales argentinos luchan por su liberación”, los entrevistados, que no brindaron sus nombres, explicaban que el movimiento era federativo porque los grupos funcionaban totalmente independientes entre sí, con libertad de criterios y decisión. También en este reportaje surgió por primera vez el deseo manifiesto de un reclamo por la obtención de una personería jurídica para el movimiento y “si es posible tener un lugar con teléfono para que todos los gay tengan un lugar donde ubicarnos y sacar una revista que funcione como órgano oficial”.


[14] Entrevista inédita de Juan Queiroz a Jorge Ferrari realizada en marzo de 2018.


[15] La Comisión contó con el apoyo incondicional de Enrique Symns, director de "Cerdos y Peces", que ofreció la dirección de la redacción para recibir correspondencia”.


[16] Marcelo Benítez realizó este informe con la ayuda de materiales de prensa que le suministró su amigo Alejandro Jockl, quien en la época trabajaba en la Editorial Perfil. Jockl fue un destacado miembro del Grupo Eros del FLH y del Movimiento Guey por la Liberación. El informe de Benítez circuló mano en mano entre miembros del MGL y fue publicado al año siguiente en la revista Postdata, del Grupo Federativo Gay, y en distintas revistas de la época que recibieron las copias enviadas por el MGL. Carlos Jáuregui lo incluyó completo en su libro “La homosexualidad en la Argentina", Tarso, 1987.


[17] Entrevista de Juan Queiroz a Gladys Croxatto Op. cit.


[18] Revista Alfonsina número 2, 29 de diciembre de 1983.


[19] Ninguna de las personas entrevistadas por Juan Queiroz y que participaron del plenario pudieron recordar el nombre de la librería, pero tod*s aseguraron que estaba ubicada sobre la calle Rodriguez Peña al 400, a pocos metros de la avenida Corrientes. En esa época, en esa cuadra, se encontraba la librería Del Humanista, donde meses antes de realizado el plenario se había organizado la mesa redonda sobre “Homosexualidad y Derechos Humanos”, mencionada en este texto. Por lo expuesto, todo pareciera indicar que el plenario del 14 de enero de 1984 fue realizado en la librería Del Humanista.


[20] El Frente de Liberación Homosexual (1971-1976), antecedente de organización militante previo al MGL, nunca llegó a reunir a todos los grupos en un solo lugar.


[21] "San Telmo" fue el nombre inicial que eligió el grupo de Gladys Croxatto en las reuniones iniciales que se realizaron en su departamento, ubicado en ese barrio. Este grupo tuvo varias divisiones en los siguientes tres años. En 1985, ya sin Gladys como integrante, publicaron la revista San Telmo Gay, de dos números, con la edición a cargo del poeta Miguel Ángel Lens.


[22] Todas las citas de Gladys Croxatto publicadas en este texto corresponden a la entrevista que le realizó Juan Queiroz en marzo de 2018.


[23] Una copia original de este documento se encuentra en el “Fondo Coordinadora de Grupos Gays”, del proyecto Archivos Desviados.


[24] "Azules vs Rosas. La cruzada anti-gay”. Por Jorge Gumier Maier. Revista Cerdos y Peces, año 1, número 1. Abril de 1984. Con este primer número, Cerdos y Peces dejaba de ser un suplemento de la revista El Porteño para aparecer como revista independiente.


[25] En marzo de 1984, con la CGG ya disuelta, Zelmar Acevedo junto a Marcelo Benítez y Elena Napolitano lanzaron el número 1 del boletín Postdata, la primera publicación gay luego del antecedente del boletín clandestino Somos, del Frente de Liberación Homosexual. En la contraportada de Postdata se informaba que el Grupo Federativo Gay pertenecía a la Coordinadora de Grupos Gays. Esto se debe a que la publicación fue impresa justo sobre la fecha de la disolución de la agrupación.


[26] Contramano inauguró el viernes 17 de febrero de 1984 en un sótano de la calle Rodriguez Peña 1082, entre Santa Fe y Marcelo T. de Alvear. Contaba con aire acondicionado y con un moderno sistema de sonido, algo innovador y novedoso para la época.

[27] Enterada de su exclusión, Croxatto sin dudarlo se alejó del movimiento para incorporarse a uno más amplio: la Coordinadora de Grupos Antiautoritarios, compuesta por gays, feministas, mujeres y varones heterosexuales ligados a las izquierdas, punks y anarquistas. Esta Coordinadora armaba talleres de reflexión sobre masculinidad, homosexualidad, libertades cotidianas, machismo, armado de cooperativas, etc. Según recordaba Croxatto en la entrevista a Queiroz, “esta Coordinadora reflejaba el espíritu de época de todo lo que se abría y florecía, por eso yo quedo ligada a estos grupos”. En mayo de 1985 la Coordinadora organizó junto a otras agrupaciones una charla en el Centro Cultural San Martin. Croxatto y Remi Nigro siguieron militando en este nuevo espacio con el reclamo por la derogación de los edictos policiales. Dentro de sus integrantes estaba un gran amigo heterosexual de Croxatto, Gary (Rafael) Deibe, que fue objetor del servicio militar durante la dictadura argumentando que era pacifista. En el aspecto legal, esto fue llevado adelante por Gladys, de quien Deibe fue secretario de su estudio jurídico. Esta Coordinadora también realizó reuniones en la casa de Croxatto. Grupos de la disuelta Coordinadora de Grupos Gays, como el grupo San Telmo, adherían a la Coordinadora de Grupos Antiautoritarios.


[28] Entrevista a Gladys Croxatto por Juan Queiroz Op. cit.


[29] Entrevista de Juan Queiroz a Jorge Ferrari Op. cit.


[30] Bellucci, Mabel. Historia de una desobediencia. Aborto y feminismo. Capital Intelectual, Buenos Aires, 2014.


[31] El restaurante y boliche Balvanera al Sur estaba ubicado en una vieja casona, aún en pie, en la calle Moreno 2867. Fue de los pocos lugares que durante la dictadura cívico militar organizó encuentros para gays y lesbianas.


[32] El Grupo Federativo Gay asistía a las reuniones de la CHA pero todavía no formaba oficialmente parte de ella. Luego de la ruptura de la CGG, miembros como Marcelo Benítez y otros del GAG, se presentaban frente a la prensa con el nombre Movimiento Gay de Liberación. Recién el 25 de agosto de ese año el Grupo Federativo Gay se incorporó a la CHA. También entre fines de agosto y principios de septiembre de 1984 dos nuevos grupos se incorporaron a la CHA. Estos son “Camino Libre” y “Liberación”, con lo que se elevó a diez la cantidad de delegados por grupos en el Consejo de Representantes de la CHA. Uno de los primeros reclamos realizados por el grupo Camino Libre fue que se aunaran esfuerzos para convocar e incorporar más mujeres a la CHA. Existía preocupación en ese momento debido a que el único grupo que contaba con mayoría femenina, el Oscar Wilde, había sufrido una reciente deserción de sus integrantes lesbianas.


[33] “Homosexualidad y medios de comunicación”. Entrevista de autor anónimo con Carlos Jáuregui realizada el 29 de enero de 1992. Metodología de las ciencias sociales. Cátedra: Errandonea. U.B.A. Una copia de esta entrevista se encuentra en el Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra. Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.



Agradecimientos


A Gladys Croxatto, Marcelo Benítez, Zelmar Acevedo y Felicitas Jaime, que ya no están más entre nosotr*s. A Jorge Ferrari, Daniel Veiga, Marta Paz, Bea Albertini, Javier Fernández Galeano, Lisandro Relva, Jorge Luis Giacosa, Marcelo Ernesto Ferreyra, Mariano López Seoane, Eugenia Sik, Rafael Freda, Rafael Deibe, Slava Filippov, Osmar Arredondo, Mónica Hasenberg, Alicia Segal (In Memoriam), Guido Croxatto y Alberto Retamar.



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Cómo citar este trabajo


Bellucci, Mabel y Queiroz, Juan. Hendiduras en la noche del régimen militar. El surgimiento del Movimiento Guey por la Liberación y la Coordinadora de Grupos Gays.

Moléculas Malucas, enero de 2023.


https://www.moleculasmalucas.com/post/hendiduras-en-la-noche-del-régimen-militar





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