La represión a los homosexuales en la Argentina

El informe de Néstor Perlongher y la Comisión por los Derechos de la Gente Gay


En el año 1981 circuló de manera clandestina un informe sobre la represión antihomosexual en Argentina escrito por Néstor Perlongher y distribuido por la Comisión por los Derechos de la Gente Gay, un pequeño grupo de homosexuales que se disolvió a las pocas semanas de su formación como consecuencia de la escalada represiva llevada a cabo por el régimen cívico militar. En este artículo se reconstruye por primera vez la formación de la Comisión, su breve accionar durante el Terrorismo de Estado, y se reproduce el informe completo elaborado en 1981 con testimonios de época de homosexuales y lesbianas detenid*s. El artículo se acompaña con entrevistas y materiales de archivo inéditos.

Néstor Perlongher en 1981, ya liberado del horror de la dictadura militar argentina, en la Plaza Roosevelt del centro de San Pablo. Fuente: Archivos Desviados.


Por Juan Queiroz*


A la memoria de la Hugo


Durante los meses de mayo y junio de 1981 circularon de forma clandestina en Buenos Aires las copias de un documento escrito por Néstor Perlongher titulado “La represión a los homosexuales en la Argentina”, el primer informe de denuncia sobre la persecución a las entonces llamadas minorías sexuales surgido en los años del Terrorismo de Estado. El texto llevaba la firma de la Comisión por los Derechos de la Gente Gay, un pequeño grupo surgido como intento de resistencia durante la última dictadura cívico militar, precariamente compuesto por militantes del disuelto Frente de Liberación Homosexual (FLH) y algunos contactos aliados. Las actividades de la Comisión se limitaron, por un lado, a unas pocas reuniones secretas en bares céntricos y en las casas de sus miembros y, por otro, a una modesta distribución del informe en medios de prensa y organismos de derechos humanos. Aunque a nivel local no recibieron respuestas, el documento obtuvo cierta repercusión en publicaciones de militancia homosexual en el exterior.


El informe tuvo tres versiones, cada una de ellas con distinto nombre, modificadas y actualizadas acorde al momento de su producción. La primera, “La represión de los homosexuales en la Argentina”, fue escrita en 1979 y circuló entre unos pocos contactos de Perlongher en Brasil, entre ell*s el equipo editorial del periódico homosexual Lampião da Esquina, que la tradujo y publicó en febrero de 1980. La segunda versión, titulada “La represión a los homosexuales en la Argentina”, actualizada y ampliada, fue firmada y distribuida en 1981 por la Comisión por los Derechos de la Gente Gay. Por último, una tercera versión firmada por Perlongher, escrita para el suplemento “Cerdos y Peces” de la revista El Porteño, se publicó con modificaciones durante los últimos meses de la dictadura bajo el título “La represión del homosexual en Argentina”. La versión clandestina firmada por la Comisión, reproducida al final de este texto, permaneció inédita hasta hoy, conservando la ceniza todavía ardiente de su insurgencia marica.



La disolución del Grupo Eros del Frente de Liberación Homosexual


En la medianoche del sábado 17 de enero de 1976, la multitud que salía de los cines de la peatonal Lavalle asistió con estupor al último acto combativo del Grupo Eros del FLH. Fueron unos pocos segundos. Mientras cientos de volantes firmados por la agrupación con consignas anticlericales caían desde el aire, cuatro militantes del frente al grito de “¡viva la homosexualidad!” se las arreglaron para huir a los empujones entre el gentío y llegar sin ser detenidos al departamento de Néstor Perlongher, ubicado en la calle Talcahuano 259. Eran momentos en que la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) llamaba públicamente a la cacería de homosexuales y los comandantes de las tres fuerzas armadas se preparaban para ejecutar el golpe militar. Esta volanteada tuvo como protagonistas a Fuad Zahra, Marcelo Benítez, Eduardo Todesca y al propio Perlongher, estos tres últimos conocidos dentro del FLH como “La malvadísima trinidad de Eros” [1].


Volante del Grupo Eros del FLH en respuesta a la "Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual" emitida en el Vaticano. Luego de la acción en la peatonal Lavalle, en enero de 1976, los militantes de Eros proyectaban arrojar cientos de volantes al aire durante una misa el sábado 7 de febrero en el Santuario de San Cayetano, de Liniers. Tras la detención de Perlongher, debieron abandonar la idea. Fuente: Archivos Desviados.

La semana siguiente a esta irrupción callejera, por razones ajenas al hecho, agentes de la comisaría 3.ª se presentaron en el departamento de la calle Talcahuano tras recibir la denuncia de un conocido del FLH que había concurrido a un encuentro allí esa noche. En una de sus crónicas inéditas, Perlongher recordaba: “La cana cayó en medio de la fiesta. Estábamos con fumo, revistas porno dinamarquesas, materiales gays y libros de Sade –que nos empecinábamos en representar-. Como a las doce de la noche vino una loca morocha medio lumpen, simpatizante del FLH, que insistió en tomar alcohol; se había acabado, y ella se ofreció a comprar. Bajó y al rato volvió: con la policía!" [2].


Luego de un allanamiento donde se incautaron marihuana y documentos internos del FLH, Perlongher y otros dos amigos que lo acompañaban fueron conducidos al patrullero apostado en la puerta del edificio. Mientras sus invitados fueron liberados al día siguiente, Perlongher permaneció detenido en la comisaría durante una semana para luego ser trasladado al penal de Villa Devoto por infringir la ley 20771 de estupefacientes. En otro de sus escritos Perlongher describía el angustiante ingreso al pabellón “I”, reservado principalmente para homosexuales:


[…] terminé en la Cárcel de Villa Devoto (Buenos Aires), lloroso, hambriento y sucio. En el ingreso, un guardia de maneras corteses me preguntó si yo era “delicado de salud”, advirtiéndome que si me mandaba al pabellón común iba a ser presa fácil de la lujuria de 150 hombres; era demasiado, de modo que respondí, con vos finísima: “Mándeme con los amanerados”.

Mi llegada al sector I no pudo ser más delirante: una loca de lo último, pintarrajeada con marcadores rojos, y a quien, por esos azares de la marginalidad yo conocía, me recibió diciéndome a los gritos, mientras le tocaba la pija al celador: “No te aflijas, querida, aquí la vas a pasar regio, hasta los canas te cogen”. El pabellón era una ex caballeriza –con pisos de adoquines- transformado en favela surrealista: 20 camas de dos pisos se apilaban en un espacio que no daba para más que para diez y en donde cincuenta personas se hacinaban. Pagué el derecho de piso, durmiendo debajo de una mesa, ignorante de la ferocidad de desmesuradas ratas. A la mañana, una marica vieja y calva me propuso integrarme a su rancho –una especie de familias que se organizan en torno de la comida (lo que dan en la cárcel es incomible) y se defienden entre sí. Los primeros días los pasé de sirvienta, lavando platos y sábanas; pero cuando la solidaridad familiar empezó a llegar bajo la forma de panes, cigarrillos, fideos, azúcar, yerba, libros, etc., fui ascendido a la categoría de zángana y pude despatarrarme todo el día en mi camastro, leyendo y parloteando con las locas de los ranchos amigos [3].


Tras la detención de su líder natural, y luego de casi cuatro años de intensa militancia revolucionaria, hacia mediados de marzo de 1976 el Grupo Eros se disolvió. No obstante, reducido a unos pocos miembros, el FLH continuó sus actividades en la clandestinidad hasta finales de ese año.


Afiche callejero del Grupo Eros del Frente de Liberación Homosexual. Enero de 1976. Fuente: Archivos Desviados.

Luego de pasar tres meses detenido en condiciones deplorables, incluida la noche del alzamiento militar del 24 de marzo, Néstor Perlongher fue puesto en libertad el 27 de abril de 1976. En estado de shock, Buenos Aires se le presentaba sin el Grupo Eros y con sus calles ocupadas por efectivos militares. Por su parte, la Policía Federal continuaba ejerciendo el control como tropa de invasión del circuito del deseo homosexual: avenidas, teteras y lugares de levante eran sistemáticamente barridos de desviados por la División Moralidad. Siguiendo la información que consta en “La represión a los homosexuales en Argentina”, para que una marica fuera detenida en aquella época solo bastaba con que pusiese un pie en la vereda: probablemente pasaría entre 24 y 96 horas detenida en una comisaría y, si reincidía, podía terminar recluida hasta 30 días en un penal carcelario. Así, hasta que pudo exiliarse en Brasil cinco años más tarde, Néstor Perlongher fue detenido otras ocho veces en Buenos Aires debiendo permanecer noches enteras en distintos calabozos de la ciudad [4]. Una de esas detenciones, ocurrida en mayo de 1981, la relata así:


[…] hacía meses que no salía de noche, y me pareció que, por una vez al año, podía arriesgarme,- pese a que una semana antes los policías de tránsito me habían interceptado en la puerta de un banco a las dos de la tarde para preguntarme si era soltero – en una maliciosa alusión a mi presunta – y ya imposible de disimular en ese cerco que es cada día más estrecho- homosexualidad. Pero es evidente que mi sola presencia –y toda tentativa de disfrazarme de normal, amén de equivaler a un penoso lavaje cerebral, es ya vana – transgrede los precarios límites de transitabilidad del universo concentracionario porteño: ya me ven, me reconocen y me llevan. [...] si hubiera reconocido mi homosexualidad, me hubieran condenado seguramente a 30 días de prisión, en virtud del edicto que reprime “el escándalo con incitación al acto carnal en la vía pública” – a pesar de que acababa de llegar al bar, y juro que ni siquiera había mirado a nadie. De modo que me condujeron a la comisaría [5].



“Acabar con los homosexuales”


Seguir el tortuoso derrotero de Néstor Perlongher en aquellos años nos permite observar el calvario cotidiano que debieron atravesar las maricas argentinas así como sus intentos de organización política en los tenebrosos años de la Triple A (1973-1976) y durante el Terrorismo de Estado de la dictadura cívico militar (1976-1983). Importa considerar, sin embargo, que la opresión hacia las minorías sexuales en el país no solo se limitó a la década del 70: avalada por la inmensa presión psicológica de una sociedad heterosexual machista e impregnada de fascismo moral, puede rastreársela también hacia 1949, año en que se plasmó en el terreno político cuando la Policía Federal quedó habilitada, con los edictos policiales antihomosexuales en la mano, para acrecentar la persecución y las detenciones que dieron inicio a una prolongada serie de razias tanto en dictaduras como en gobiernos democráticos. A nivel nacional, el pronunciamiento político público más espectacular de homofobia, lesbofobia y transfobia, escrito en clave genocida, se lo puede encontrar en la edición del 12 de febrero de 1975 de la revista El Caudillo, órgano oficioso de José López Rega, ministro de Bienestar Social del gobierno de María Estela Martínez de Perón y gestor del mencionado grupo parapolicial de ultraderecha, la Triple A. En sus páginas, un artículo con el curioso titular “Acabar con los homosexuales” hacía alusión directa al FLH y llamaba sin contradicción al extermino a través de la formación de brigadas callejeras constituidas para salir a cazar a “estos sujetos vestidos como mujeres, hablando como mujeres, pensando como mujeres” para atarlos en los árboles, internarlos en campos de reeducación, “encerrarlos, o matarlos” [6].


Izquierda: Documento del Frente de Liberación Homosexual, emitido en febrero de 1975, en respuesta al artículo de la revista El Caudillo que llamaba a la matanza de homosexuales. Derecha: Copia del artículo "Acabar con los homosexuales" repartida junto al documento del FLH. Fuente: Archivos Desviados.

Esta escalada opresiva instigada por la Triple A, produjo un numeroso abandono de integrantes del FLH y dejó el terreno preparado para la implacable persecución llevada a cabo contra homosexuales, lesbianas, travestis y prostitutas durante la dictadura del 76, época en que el aparato represivo de las fuerzas policiales, con comisarios y agentes heredados del gobierno anterior, intensificó aún más las detenciones colmando calabozos y rebalsando la capacidad del pabellón de homosexuales de la cárcel de Villa Devoto. Según cálculos de Perlongher, el penal recibió entre 1976 y 1982 alrededor de 15.000 detenidos reincidentes del edicto 2º H [7]. Dentro de este panorama, conviene enfatizar el insoslayable rol que desde larga data desempeñó la iglesia católica como enemiga declarada de las comunidades sexodisidentes. En su ligazón indisoluble con el Estado, la institución fue uno de los motores principales de las campañas que bajo un prisma de pureza moral dieron lugar a la represión sistemática y a innumerables razias [8].



Terrorismo de mingitorio


Aun frente a aquella descarada repulsa, las calles cercanas a los cines de la peatonal Lavalle, las avenidas céntricas y las teteras de las estaciones terminales de ferrocarril continuaban funcionando como epicentros del yire marica. De estos territorios solo podrían salir invictas aquellas que valiéndose de su intuición lograban sortear un peligroso laberinto de obstáculos. En “La represión a los homosexuales en la Argentina”, Perlongher llama “terrorismo de mingitorio” a la estrategia de agentes de la División Moralidad que, entrenados en cursos especiales para detectar homosexuales, merodeaban los baños públicos usando diversas técnicas para hacer caer a sus víctimas, como la de blandir sus penes en los mingitorios para que éstas mordieran el anzuelo y así conducirlas a la comisaría. A lo largo de sus mencionadas crónicas inéditas, el escritor también cuenta que, una vez liberadas, las maricas quedaban fichadas en un registro extraoficial de homosexuales para poder ser detenidas fácilmente ante una eventual orden de detención masiva [9].

Tapa de la revista gay sueca Revolt, donde en 1977 se publicó una entrevista a un miembro del FLH exiliado en Paris. Fuente: QRAB - The Archives and Library of the Queer Movement.

Los ecos de la represión antihomosexual durante el régimen militar comenzarían a resonar en la prensa gay internacional hacia septiembre de 1976, cuando la revista Arcadie, del movimiento homófilo francés, publicó una carta enviada por los pocos miembros del FLH que todavía resistían entre las ráfagas de terror, entre ellos Héctor Anabitarte y su pareja Ricardo Lorenzo. La misiva consistía en un pedido de socorro al tiempo que alertaba que la represión a homosexuales en el país seguía su curso sin repercusiones en la prensa local, dado que tanto la televisión como los siete periódicos de Buenos Aires se negaban a denunciar sus penurias cotidianas. Al mes siguiente, la revista gay canadiense The Body Politic reportaba en un artículo de dos páginas que células del FLH todavía continuaban resistiendo en la clandestinidad más absoluta debido a la represión de la dictadura de Videla. Al respecto, es ilustrativa la entrevista que un ex miembro del FLH, militante de izquierda y exiliado en París, brindaba en 1977 a la revista gay sueca Revolt. El entrevistado, que pidió mantener su nombre en el anonimato aunque aceptó ser fotografiado [10], contaba que algunos de sus compañeros del Frente se habían visto obligados a exiliarse en Europa, Estados Unidos y en otros países de América Latina. En su caso, tras un allanamiento en su domicilio por parte del ejército, fue detenido y permaneció privado de su libertad durante un año. Con los ojos vendados, fue trasladado por distintas cárceles sin siquiera poder ver la luz del día ni saber su paradero. Sólo recordaba una noche fría en que le comentaron que se encontraba en el penal de Trelew. El relato continúa de manera escalofriante: en un interrogatorio realizado durante una sesión de torturas, su nariz fue aplastada al igual que los huesos de sus pies y manos. Asimismo, denunciaba que una gran cantidad de gays argentinos sufría encarcelamientos en prisiones comunes y que frente a la sola sospecha de vinculación con alguna agrupación homosexual el detenido difícilmente regresaba a su casa. Siguiendo su relato, fue la intervención de unos parientes influyentes suyos lo que le permitió abordar finalmente un avión rumbo a Francia. Esta entrevista fue traducida al inglés y publicada en mayo de 1978 en el periódico norteamericano Gaysweek [11].


Entrevista al miembro del FLH exiliado en Paris. Revista Revolt, 1977. Fuente: QRAB - The Archives and Library of the Queer Movement,


El informe “La represión a los homosexuales en la Argentina”


Hacia 1978 el proceso judicial contra Néstor Perlongher continuaba abierto y así seguiría durante dos años más. “Padezco de soledad, melancolía y paranoia. Mis relaciones con la señora de ojos vendados y balanza de almacenero no son nada buenas, si bien ninguna catástrofe ha sucedido aún. Todo está como hace un año”, le escribía a su amigo Osvaldo Baigorria en agosto de 1978 [12]. En ese contexto, más precisamente sobre los últimos meses de 1979, Perlongher se dispuso a redactar un informe de siete páginas consagrado a advertir sobre la alarmante persecución contra las minorías sexuales en Argentina que buscaba funcionar como denuncia internacional [13]. Mientras tanto, cuando su delicada situación con la justicia se lo permitía, viajaba por períodos cortos a Brasil, país que lo sedujo de entrada y en donde ya había establecido contacto personal con militantes homosexuales y lesbianas [14]. Durante una de sus visitas a San Pablo, hacia fines de 1979, Perlongher se hospedó por tres semanas en la casa de la activista feminista lésbica Teca Aarão, donde finalizó la redacción del informe. Teca, hace memoria sobre las noches en que Perlongher escribía su texto:


Esos días yo me levantaba a cualquier hora de la madrugada y con la casa invadida por la nube de humo de sus cigarrillos escuchaba de fondo el continuo tac tac tac de las teclas sobre el rodillo de la máquina de escribir, donde él redactaba con esa fuerza activista arrolladora que dominaba sus emociones. […]Durante su estadía en mi casa Néstor recibió a activistas homosexuales, lesbianas y feministas para hacer reuniones e intercambiar materiales de militancia. Era apasionado, alocado, encantador y con un gran sentido del humor. Sin embargo, la situación de los homosexuales en Argentina lo tenía obsesionado y sumamente preocupado [15].


Teca Aarão en 1979. A partir de su exilio en Brasil en 1981, Perlongher convivo con Teca hasta 1985. Fuente: Archivo Teca Aarão.

La primera versión del informe se tituló La represión de los homosexuales en la Argentina y circuló entre militantes que frecuentaban la casa de Aarão. Sus páginas daban cuenta de dos siglos de represión antihomosexual en el país con el foco puesto en la dictadura de Videla, quien ejercía el poder en ese momento. En su texto, Perlongher parte de las limpiezas morales del gobierno de Juan Manuel de Rosas, a mediados del siglo XIX, recuperando el escándalo de los cadetes del Colegio Militar en 1942, los edictos policiales antihomosexuales del primer gobierno peronista y la represión a las minorías sexuales en las distintas dictaduras y gobiernos democráticos, y se detiene en las características específicas del período abierto por la última dictadura cívico militar: Dentro de la generalizada violación de los derechos humanos que caracteriza a la Argentina de Videla, el caso de los homosexuales no configura sino un episodio menor. No se conocen internaciones masivas de homosexuales en los campos de concentración a la manera del nazismo, el stalinismo o el castrismo”. Al finalizar, solicitaba por razones de seguridad mantener el anonimato de la autoría y la procedencia del documento. Más adelante, en la ampliada y actualizada versión escrita en 1981 para la clandestina Comisión por los Derechos de la Gente Gay, el autor ya no se referirá más a la represión antihomosexual como “un episodio menor” sino como “un episodio más dentro de la generalizada violación de los derechos humanos” y, aunque reiteraba que no se conocían casos de internación masiva de homosexuales, ahora advertía que los acontecimientos recientes hacían prever una marcha en esa dirección.



La internacional homosexual: Anton Leicht y Néstor Perlongher


Una copia de la primera versión del informe fue entregada al periodista alemán Anton Leicht, quien durante su estadía en San Pablo también se hospedó en la casa de Aarão junto a su pareja, el arquitecto argentino Néstor Perkal. Leicht, de 28 años, escribía para revistas europeas sobre la represión a homosexuales y sobre literatura gay latinoamericana. Al poco tiempo se transformaría en un emisario clave para Perlongher en su aspiración de hacer llegar el documento a la prensa gay internacional. Junto a su pareja, Leicht viajó a Buenos Aires hacia fines de 1979 llevando contactos de homosexuales locales para entrevistar. Mientras tanto, el periódico Lampião da Esquina se preparaba para publicar la traducción del informe realizada por el periodista João Silvério Trevisan, militante amigo de Perlongher. Al finalizar el texto se aclaraba que la autoría se mantenía anónima por motivos de seguridad [16].


Tapa del periódico homosexual brasileño "Lampião da Esquina", donde en febrero de 1980 se publicó la primera versión del informe de Perlongher con el título “Sufoco na Argentina. Um histórico da repressão aos homossexuais na terra de Videla”. Fuente: Centro de Documentação Prof. Dr. Luiz Mott y Grupo Dignidade, Curitiba.

La entrada de Leicht y Perkal a la Argentina fue traumática. Tras descender del ómnibus y realizar los trámites en la aduana de Puerto Iguazú, justo en el momento en que se disponían a tomar un taxi para ir al aeropuerto y viajar a Buenos Aires, fueron detenidos por un gendarme armado y conducidos a una sala. Allí los dos fueron separados y durante un operativo a cargo de varios oficiales, sus equipajes fueron sometidos a una minuciosa inspección en donde les encontraron libros de izquierda, revistas homoeróticas y cientos de diapositivas que Perkal había realizado en sus viajes previos. Luego de ser demorados durante más de tres horas en vigilancia constante, donde fueron interrogados a los gritos con preguntas repetidas como “¿ustedes son putos?”, los intimaron a que ordenen sus valijas y a que “desaparezcan del lugar lo más rápido posible”. Néstor Perkal recuerda que “la vejación fue total, probablemente la situación más violenta que experimenté en toda mi vida, hasta para ir al baño nos vigiló un milico con la puerta abierta viendo cómo hacíamos nuestras necesidades…” [17].


En sus primeros días en la gris Buenos Aires, Leicht, movilizado por la lectura del informe de Perlongher, se solidarizó con sus demandas políticas y se reunió con homosexuales porteños. Su intención era entrevistarlos para denunciar la situación represiva en revistas gay de Francia y Alemania. Pero el terror que sus entrevistados no dejaron de manifestar dificultó el normal desarrollo de las conversaciones. A priori, Leicht sintió cierta exageración del gesto nervioso dado que, más allá de la situación de angustia vivida junto a su pareja en la frontera, a su llegada a Buenos Aires tuvo la sensación de estar en una ciudad pacífica y tranquila. Sólo después de sus primeros encuentros con el grupo de homosexuales pudo comprender las razones de esos estados de alarma:


[…] Uno de nuestros contactos, que tuvo pruebas de que su correspondencia era inspeccionada, al principio no nos quiso recibir por sospechar que podría tratarse de un allanamiento de la policía. Otro gay sólo se dispuso a hablar con nosotros sobre sus experiencias después de la intervención de un amigo suyo, que también era nuestro amigo. Convencido de que su teléfono había sido intervenido, él quería evitar todo riesgo. Varios se disculparon en medio de la conversación porque quisieron salir al pasillo para comprobar que nadie estuviera escuchando, aun cuando ser espiados era algo casi imposible porque durante todo el tiempo habíamos puesto la radio al máximo volumen [18].


Al finalizar infructuosamente el encuentro, ninguno de los entrevistados se atrevió a compartir un taxi con Leicht por temor a ser detenidos en uno de los frecuentes operativos callejeros. El argumento que le dieron fue que la policía podría encontrar el informe escrito por Perlongher que el periodista llevaba en sus manos. También se negaron a fotocopiarlo en una librería cercana ante la posibilidad de que el empleado del lugar los denunciara. “Por último, no tuve otra opción que copiar el texto a mano, como se hacía en los tiempos en que las fotocopiadoras no existían”, relata Leicht [19]. Por su parte, Perkal recuerda:


En el tiempo que estuvimos en Buenos Aires no frecuentamos zonas de socialización gay, solo visitamos a mis antiguos amigos que estaban todos viviendo con pánico. Yo era fotógrafo amateur, y una de mis intenciones en Buenos Aires era sacar muchas fotos, pero me resultó imposible. Con el correr de los días comenzamos a sentir una sensación constante de estado de sitio y solo me animé a hacer unas tomas de las calcomanías en los autos apoyando a la dictadura militar, algo que llamó mucho mi atención en medio a ese clima de terror horrible [20].


Postal del horror. Buenos Aires 1979. Foto de Néstor Perkal.

A medida que la pareja continuaba su estadía en Buenos Aires la capacidad de espanto de Leicht iba en aumento. Una noche, al ser invitado por el embajador alemán al Teatro Colón para asistir a la presentación del Stuttgart Ballet, mientras admiraba desde su butaca la belleza de la arquitectura y la elegancia de l*s asistentes – clima que le recordaba a las grandes capitales europeas – quedó conmocionado al ver que el público, por entero, se ponía de pie para recibir con aplausos el ingreso del genocida Jorge Rafael Videla: Yo ya estaba impresionado por los testimonios de los homosexuales y por las historias espantosas sobre los desaparecidos que me habían contado las Madres de Plaza de Mayo que conocí, y ese aplauso generalizado fue muy difícil de asimilar, quedé horrorizado” [21].


En marzo de 1980, luego de permanecer en Buenos Aires durante casi dos meses, Leicht y Perkal viajaron a Nueva York. De regreso en Paris, tras un silencio que se prolongó por más de un año, Leicht recibió una carta de Perlongher escrita desde San Salvador de Bahía [22]. Este documento, hasta ahora inédito, aporta detalles sobre la formación de la Comisión por los Derechos de la Gente Gay y constituye uno de los pocos testimonios que relatan en primera persona la represión padecida por las maricas argentinas durante la última dictadura militar.



Salvador, 11 de agosto de 1981


Querido Anton:


Nuestra comunicación se ha visto demasiado interrumpida, creo que desde siempre. He ganado el camino del exilio, estoy ahora en Bahía –que es un lugar decididamente maravilloso- y aún no sé si me voy a quedar aquí o en San Pablo. De todos modos, volveré a Argentina a fines de setiembre para arreglar los asuntos de la partida –cerrar la casa y esas cosas-.

La situación en Buenos Aires es insostenible. Desde febrero a abril he sido detenido tres veces, y ya no podía ni salir a la calle: la policía me pedía documentos y me llevaba sin más trámite-.

En Mendoza me pasó algo muy feo: dos policías se hicieron pasar por gays para prenderme y, pese a mi resistencia –hice un gran escándalo en la calle- me llevaron al Departamento de Policía y me trompearon. Después, en Buenos Aires, estaba esperando a un amigo en una esquina –a las diez de la noche- y me detienen por homosexual: o sea, el nivel de reconocimiento ha llegado a extremos tales que mi sola presencia en la calle constituye un atentado al pudor: he violado los límites de transitabilidad. Los últimos meses los pasé absolutamente aterrorizado, sin animarme a salir a comprar cigarrillos de noche por miedo a que me prendieran. A consecuencia de mi última detención caí en una especie de shock nervioso: estuve una semana llorando sin poder parar. Además de ello, el desastre económico es total: prácticamente hace un año que estoy desempleado, y sobreviviendo de mis ahorros. La abrupta devaluación del dólar fue el golpe definitivo: he retornado a la pobreza. En esas condiciones he recurrido a la solidaridad de mis amigos brasileros, quienes me han acogido con generosidad, de modo que, pese a los problemas derivados de una nueva ley de extranjeros que han dictado aquí en Brasil, voy a quedarme, aunque sea como turista y renovando la visa cada tres meses: pero mi sobrevivencia en la Argentina es imposible.

En mayo de este año formamos un pequeño grupo –no somos más de diez– bajo el nombre de “Comisión por los Derechos de la Gente Gay”. La tarea del grupo se limitó a la distribución de un material sobre la persecución, que es más o menos el que tu conoces –y que creo haber adivinado, ya que mis conocimientos de alemán son nulos, en esas notas que vía caja postal nos enviaste- con algunos agregados, por ejemplo, testimonios de un chico del grupo que estuvo tres veces preso, treinta días cada vez, en los últimos años: lo ven en la calle y lo llevan a la cárcel; y unos testimonios de lesbianas: el grado de especialización de la policía es tal que las reconocen por la calle. Yo dejé el grupo más o menos armado, y escapé, pero su supervivencia es muy difícil: la situación es de por sí terrorífica, y la clandestinidad propia de un grupo en estas condiciones agrega más pavor al pánico. Yo dejé encargado que se comunicaran contigo, pero no sé si lo han hecho o no. He desarrollado una fuerte actividad entre los grupos gays locales –brasileños- y he logrado que se lanzaran a una campaña de solidaridad nacional con los gays argentinos, que están tratando de transformar en internacional: de modo que pido que ya mismo te sumes a esa campaña. Desconozco tu disponibilidad y tu interés, así como tu influencia. El objetivo general de la campaña es incorporar la denuncia de la persecución padecida por los gays argentinos a las campañas sobre violaciones a los derechos humanos, y presionar a los organismos internacionales para que se pronuncien. Yo no sé si tienes algún contacto que nos pueda servir –por ejemplo, con Amnesty International–: considero que las mariquitas argentinas merecemos la protección de esa entidad y, eventualmente, el asilo.

Lo ideal sería que todos los grupos gays europeos y americanos hicieran una campaña común de solidaridad. Te agradezco la colaboración que puedas prestar en ese sentido.

En lo que respecta a mí personalmente, mi felicidad hace agua por el agujero de la supervivencia económica: no sé de que voy a trabajar aquí, y estar con visa turística es un poco riesgoso. De todas maneras no me queda otra cosa por hacer.

Tribulaciones ampliamente compensadas por los goces propios de estas cálidas regiones.


Espero que pienses un poco qué puedes hacer por nosotros, y me lo comuniques.


Un beso


Néstor


En una postdata, Perlongher incluía la información de contacto de la Comisión por los Derechos de la Gente Gay, con las casillas postales del Grupo Somos en Brasil y de La Cebra Dormida, la pequeña editorial independiente de Buenos Aires a cargo del poeta Alberto Nigro, integrante de la Comisión. Tras recibir este grito de auxilio, Leicht comenzó a redactar un artículo para la revista gay francesa Masques, basándose en la experiencia de su paso por Buenos Aires y en información extraída de “La represión a los homosexuales en la Argentina”. El periodista esperaba así promover la presión internacional a las autoridades argentinas, a las que juzgaba directamente responsables por la cruzada contra los homosexuales [23].


Anton Leicht en Nueva York, luego de su visita a Buenos Aires. Marzo de 1980. Foto de Néstor Perkal.

La Comisión por los Derechos de la Gente Gay


Tal como escribió Perlongher en su carta a Leicht, en mayo de 1981 se dispuso a convocar a un puñado de conocidos, en su mayoría miembros del ya disuelto FLH, para formar la Comisión por los Derechos de la Gente Gay. Un grupo clandestino de efímera existencia cuyo empuje fue en gran medida resultado de la labor de Perlongher en su desesperado anhelo de convertirla en megáfono de denuncia, aun siendo consciente del contexto de extrema violencia política en el que se encontraban inmersos. Mediante la distribución de “La represión a los homosexuales en la Argentina” se proponía llegar a organizaciones de derechos humanos locales y lanzar un pedido internacional de socorro a través de Amnesty International. El informe, reescrito a máquina por Perlongher, actualizado y con cambios, llevaba ahora la firma de la Comisión por los Derechos de la Gente Gay. En un anexo fueron incorporados los testimonios de Gustavo R., un miembro de la Comisión que había sido privado de su libertad en la cárcel de Devoto en tres oportunidades, y de Lidia y Mariana, dos lesbianas que fueron detenidas en las calles de Buenos Aires, insultadas y golpeadas en los calabozos por la policía. Esta versión renovada fue el primero de los pocos informes de denuncia sobre la persecución sistemática a las minorías sexuales que circuló de forma clandestina en los años del Terrorismo de Estado. Consultado, Marcelo Benítez recuerda:


Yo no participé de aquel grupito improvisado que terminó firmando ese documento sobre la represión a los homosexuales porque por esa época Néstor y yo estábamos distanciados. Tiempo más tarde él me pasó una copia del informe para saber mi opinión, que coincidía con lo allí planteado y con lo que también sostiene hoy en día el coro de auténticos militantes del FLH: mientras duraron aquellos militares asesinos en el poder, aunque no se les ocurrió aplicar sobre nosotros la metodología de la desaparición forzada seguida de asesinato, la persecución fue sistemática, cruel y sumamente violenta [24].


Fuad Zahra en 1981 en su casa de Caseros. A mediados de 1977, luego de sufrir tres detenciones policiales, Zahra escapó del ahogo represivo y viajó a Canadá, donde permaneció un año y medio. Al regresar al país, se instaló en su casa familiar donde en un ambiente independiente se reunieron miembros de la Comisión. Foto de Alberto Nigro. Fuente: Archivos Desviados.

Por su parte, el poeta Alberto Nigro, amigo de Néstor Perlongher desde los encuentros del Grupo Parque en 1973 y de su participación periférica en el FLH [25], aporta datos significativos sobre la formación de la Comisión:


[…] Unos meses antes de su viaje definitivo a Brasil, Néstor insistía en que había que armar un grupo clandestino para denunciar la represión a los homosexuales. La militancia no era mi fuerte y, aunque sentía que era una idea arriesgada, concurrí igual a las pocas reuniones que se hicieron. Nos juntamos discretamente unas veces en bares del centro y en el departamento de Néstor de la calle Serrano y también en la casa de Fuad [Zahra] en Caseros. Seríamos unos seis o siete. Me acuerdo de una noche en un bar en la avenida Santa Fe con Fuad y dos o tres muchachos más, uno de ellos muy pintón, que era estudiante de sociología y trabajaba en su kiosco a la calle, por Perú y Avenida de Mayo. […] Bueno, como yo entonces tenía cancha con las imprentas y mimeógrafos, enseguida hicimos unas copias de un documento largo que Néstor había escrito sobre la detención de homosexuales y en el grupo se habló sobre dónde lo íbamos a repartir. Se mandó a gente de los derechos humanos y a revistas como Humor y también a unos gays de otros países. Pero de acá no obtuvimos respuestas de nadie, pero de nadie, esto lo recuerdo bien. […] Para recibir las cartas para el grupo usamos la casilla postal de mi sellito editorial la Cebra Dormida, pero llegaron solo dos o tres, que luego tiré porque me había arrepentido en la que me había metido […] Tuvimos que abandonar la idea porque el ambiente era muy pesado, fue una aventura muy cortita en plena represión policial, porque a los homosexuales no nos llevaban los milicos del ejército eh, nos llevaba la cana […] te diría que era una persecución diferente a la de los desaparecidos que asesinaban en los campos de concentración. […] la cana estaba bien entrenada, una noche caminando con un amigo conocí a un muchacho, me subí a su auto, un Fitito, y al rato nos detienen y nos separan, el tipo [un policía] supuestamente dijo que yo lo había intentado levantar y me llevaron detenido y así fue como mi familia se enteró que yo era homosexual […] A las pocas semanas todo eso [se refiere a la Comisión] quedó en la nada, porque nadie quiso volver a reunirse, pero llegamos a mandarle el informe al editor del Gay Sunshine [Winston Leyland] a través de un muchacho amigo de Néstor [Carlos Oller] [26], y yo por mi parte le mandé un poema que no sé si finalmente me publicaron, como tampoco sé si publicaron el informe [27].


Alberto Nigro en 1981, año en que integró la Comisión por los Derechos de la Gente Gay. Poeta, dramaturgo y profesor de teatro, Nigro también militó en el Grupo Eros del Frente de Liberación Homosexual entre 1973 y 1975. Fuente: Archivos Desviados.

Es decir, como todos los intentos de resistencia política de la época, la Comisión por los Derechos de la Gente Gay padeció los efectos de la feroz persecución estatal hasta disolverse. No obstante, en el plano internacional, y a través del activismo de Perlongher, el informe logró llegar a grupos de militancia homosexual brasileña de San Pablo y al Grupo Gay da Bahía, fundado en 1980 por el antropólogo Luiz Mott. Esta agrupación comenzó a acumular adhesiones para lanzar una campaña internacional de solidaridad con los homosexuales argentinos y en el primer número de su boletín publicó un artículo en el que Perlongher informaba sobre la formación de la Comisión [28].


Durante los últimos meses de 1981, en el encierro en su departamento de Buenos Aires, las actividades de Perlongher se limitaban a organizar su partida definitiva hacia San Pablo y a finalizar el texto de su primera investigación sobre prostitución masculina, titulada “Prostitución Homosexual: El negocio del deseo”, que en diciembre de 1981 sería publicada por la Revista de Psicología de Tucumán [29].


Volante de la Comisión por los Derechos de la Gente Gay con el mismo texto que cerraba su informe "La represión a los homosexuales en la Argentina". Mayo de 1981. Fuente: Archivos Desviados.


Activismo gay y recuperación democrática: esquirlas de un informe resistente


Pasaron dos años de la disolución de la Comisión para que un grupo de homosexuales y lesbianas volvieran a organizarse. El 16 de diciembre de 1982, en medio de violentos incidentes, se realizó en la Plaza de Mayo la “Marcha por la Vida”, convocada por la CGT, la Juventud Peronista y la Multipartidaria en repudio a la dictadura cívico militar, que declinaba definitivamente tras la derrota en la guerra de las Islas Malvinas. De la marcha participó un puñado de homosexuales que a los pocos días se reunió para formar un grupo y elaborar un duro informe de cuatro páginas dirigido “A la comunidad gay argentina”, en el que denunciaban la represión que "con inusitada furia" abatía sobre ell*s por parte de la División Moralidad. Mientras llamaban a la organización, solicitaban que el documento no fuera entregado a ningún desconocido “por más macanudo que parezca”. Así, con el correr de los meses, comenzaron a emerger de forma independiente y aislada otros ocho pequeños grupos en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense.


En agosto de 1983, la militante lesbiana Elena Napolitano, de 23 años, se aventuró a redactar un documento de denuncia sobre la represión a lesbianas y gays titulado “Carta de Persona a Persona, que repartía a la noche en calles céntricas de Buenos Aires. En su texto, Napolitano comunicaba a las mujeres que se estaba organizando un movimiento de liberación para reclamar el fin de las persecuciones [30]. Se refería concretamente al Movimiento Guey por la Liberación (más tarde Coordinadora de Grupos Gays), constituido hacia principios de septiembre de 1983 con aquellos grupos autónomos que fueron surgiendo a lo largo del año. Sus objetivos principales se centraban en exigir la derogación de los edictos policiales entonces vigentes y el esclarecimiento de diecisiete asesinatos a homosexuales producidos desde enero de 1982, denunciados en un minucioso informe que estaba realizando Marcelo Benítez para circulación dentro del movimiento y la prensa [31].


Afiche del Grupo Federativo Gay y del Grupo de Acción Gay pegado en las calles de Buenos Aires luego de una razia policial en 1984. Ambos grupos formaron parte de la Coordinadora de Grupos Gays. Fuente: Archivos Desviados.

Para esa época, ya se empezaba a percibir un cambio en el campo de las libertades democráticas, aunque la División Moralidad de la Policía Federal continuaba activa en su afán de mantener controlad*s a homosexuales, lesbianas y travestis y de impedir que ganaran la calle. Esta situación contaba con el silencio de los partidos políticos entonces existentes que, a nivel programático, jamás se pronunciaron por el fin de aquella represión. En ese contexto, el suplemento “Cerdos y Peces” de la revista El Porteño, en sus ediciones de octubre y diciembre de 1983, publicó en dos entregas una nueva versión del informe, esta vez firmado por Perlongher, actualizado a la época y ahora titulado “La represión del homosexual en Argentina”.


Pese a su efímera existencia y a la pronta caída de su apuesta insurrecta, aquel pequeño grupo de maricas que formó la Comisión por los Derechos de la Gente Gay eligió plantar cara contra los espantos del Terrorismo de Estado. No ignoraban el probable fracaso y lo que después vendría, pero lo mismo intentaron resistir. No por lo posible sino, precisamente, contra lo que volvía imposible la vida digna que anhelaron para sí mismos y para toda su comunidad.




*Juan Queiroz es archivista, investigador y activista lgbt. Su investigación gira en torno a la historia del movimiento homosexual de los años 70 y 80 con el foco de atención puesto en el Frente de Liberación Homosexual de Argentina. Es cofundador de Moléculas Malucas junto a Mabel Bellucci y lleva adelante el proyecto independiente Archivos Desviados. Fue cofundador a fines de 2015 del Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas del Cedinci/Unsam, donde gestionó donaciones de militantes homosexuales y feministas. En 2017 gestionó la donación del Fondo Miguel Ángel Lens al Archivo IIAC, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.




Para leer el informe "La represión a los homosexuales en la Argentinaingresar aquí.



Primera página de la versión clandestina de "La represión a los homosexuales en la Argentina". Comisión por los Derechos de la Gente Gay, Buenos Aires, 1981. Fuente: Archivos Desviados.


Agradecimientos


A mis entrevistad*s, Teca Aarão, Marcelo Benítez, Anton Leicht, Alberto Nigro, Carlos Oller y Néstor Perkal. Al equipo de editor*s del periódico Lampião da Esquina, en particular a João Silvério Trevisan. A Olov Kriström, archivista de QRAB - The Archives and Library of the Queer Movement, Suecia. A Lisandro Relva, Ana Álvarez, Héctor M. Cejas, Roberto Echavarren, Joaquín Insausti y Jorge Luis Peralta. A la colectiva editora de Moléculas Malucas, en especial a Mabel Bellucci, Javier Fernández Galeano, Marcelo Ernesto Ferreyra, Jorge Giacosa y Cecilia Palmeiro.



Notas al pie


[1] Sobre esta acción militante Marcelo Benítez también recordaba durante la entrevista que le realicé en 2015: "Años más tarde Perlongher me comentaba la idea de que con esa volanteada, que realizamos con muchísimo miedo, habíamos sido los únicos militantes en enfrentar la calle en pleno terror policial durante las semanas previas al golpe militar. Fuimos los últimos del Grupo Eros en resistir. Aquella noche nuestra intención fue responder a la "Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual" que acababa de ser emitida en el Vaticano.


[2] Perlongher, Néstor. “Los prisioneros homosexuales en la Argentina”. Dos páginas mecanografiadas. Sin fecha.


[3] Perlongher, Néstor. Sin título ni fecha. Dos páginas mecanografiadas.


[4] Información que surge del documento inédito "Cómo ser detenido en Buenos Aires". Tres páginas mecanografiadas. Sin fecha.


[5] Ibídem.


[6] Revista El Caudillo, número 62, del 12 de febrero de 1975.


[7] Suplemento "Cerdos y Peces" número 3, publicado en la revista El Porteño número 22, de Octubre de 1983.


[8] Para citar un ejemplo, durante el apogeo de la represión del régimen militar al mando de Jorge Rafael Videla, la institución entró una vez más en escena en esta oportunidad a través de la voz del arzobispo de Santa Fe que, según alertó la revista canadiense The Body Politic de octubre de 1976, desde programas radiales acusó al FLH de ser uno de los principales promotores del comunismo y de la disolución nacional. Por su parte el FLH, en una carta de junio de 1976 dirigida al militante homosexual español Armand de Fluvià, cuenta también que Monseñor Vicente Faustino Zazpe (a quien probablemente se refería The Body Politic) llamó a homosexuales y feministas como "lo último de lo último" en una larga enumeración de las "degradaciones humanas que se aceleran desde 1960".


[9] Perlongher, Néstor, "Cómo ser detenido en Buenos Aires", op.cit.


[10] De todos los miembros del FLH que entrevisté, ninguno pudo reconocer en las fotografías al entrevistado por la revista Revolt.


[11] Publicaciones mencionadas en este párrafo:

"Lettre de Buenos Aires", Arcadie, número 273, septiembre de 1976.

"Argentina: gay life and the liberation struggle" The Body Politic, número 27, Octubre de 1976.

"Ska vi ställa upp för ARGENTINA?", Revolt, número 9, 1977.

"Gay in Argentina", Gaysweek, número 62, 1 de mayo de 1978.


[12] Néstor Perlongher. Un barroco de trinchera. Cartas a Baigorria 1978-1986. Mansalva, 2006.

[13] En esa época, los ingresos de Perlongher conseguidos con su trabajo en la empresa Facta Surveys de Mercado y Comunicación, del escritor y sociólogo Rodolfo Fogwill, donde entrenaba a encuestadores en distintas ciudades del país, le permitieron costear sucesivos viajes cortos a Brasil. En 1980 Fogwill le publicaría Austria Hungría, su primer libro de poemas.


[14] Fue durante uno de sus cortos viajes a Brasil, hacia 1978, que Néstor Perlongher entregó ejemplares del boletín Somos del FLH a João Silvério Trevisan. Éste a su vez tomó el título de la publicación para darle el nombre a la agrupación militante Somos: Grupo de Afirmação Homossexual, de la cual fue uno de sus fundadores. Trevisan también formó parte del equipo editor de Lampião da Esquina (1978-1981).


[15] Entrevista del autor a Teca Aarão, diciembre de 2018. Fue en casa de Aarão que Perlongher vivió desde 1981 hasta 1985. Amb*s fueron presentad*s por Eduardo S.P, ex compañero de Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual y quien le insistió que debía mudarse a Brasil. Aarão era en la época militante lesbiana, feminista y estudiante de filosofía. Su casa era conocida por ser el centro de reunión de los grupos en los cuales ella militaba. Aarão fue una de las fundadoras en 1980 del grupo S.O.S Mulher, la primera agrupación feminista brasileña dedicada exclusivamente a combatir la violencia contra las mujeres. Fue a ella que Perlongher le dedicó en 1987 el libro O negócio do Michê. En la memoria de Teca: Néstor era perseguido en Buenos Aires, vino a Brasil huyendo de su país por la persecución que sufría. Desde Buenos Aires se escribía con Eduardo [S.P], quien me decía que él era maravilloso y que estaba por llegar a San Pablo. Yo terminé recibiéndolo en mi casa de la rua dos Franceses en sus primeros viajes a partir de 1978. Cuando Néstor se mudó definitivamente a São Paulo en 1981, vivió en mi casa de la calle Oscar Freire, 2363, en el barrio de Pinheiros, y a partir de 1982 en la calle Rego Freitas 530, hasta 1985.


[16] Trevisan fue miembro fundador del grupo Somos, integrante del equipo editorial de Lampião da Esquina, guionista y director de cine. Lampião da Esquina ya había publicado en otras oportunidades artículos sobre la represión a homosexuales en Argentina. En el número 7, de diciembre de 1978 publicó “Na Argentina é assim: paulada nas bonecas! Um documento do exílio” firmado por “Ricardo e Héctor” [Lorenzo y Anabitarte, respectivamente]. En marzo de 1980 publicó un artículo de Anton Leicht titulado “The Buenos Aires Affair. Roteiro guei de uma cidade em pánico” en el que relata su experiencia en Buenos Aires. En septiembre de 1980 publicó “Frente de Liberação Homossexual da Argentina: um histórico”, escrito por Perlongher (sin su firma por “razones de seguridad”) traducido también por Trevisan. En marzo de 1981, publicó otro artículo de Perlongher, sin su firma, y nuevamente traducido por Trevissan. Se trataba de un informe sobre la represión antihomosexual en Córdoba, al que titularon “E por esta Argentina, quem chora?”.


[17] Entrevista del autor con Anton Leicht en junio de 2017 y con Néstor Perkal en agosto de 2017.


[18] Leicht, Anton. “Argentine: la dictature contre les homosexuales”. Masques. Revue des homosexualités. Número 11. Paris, Otoño de 1981.


[19] Ibídem.


[20] Entrevista del autor con Néstor Perkal, agosto de 2017.

[21] Entrevista del autor con Anton Leicht. Junio de 2017.


[22] Perlongher había sido invitado por Eduardo S.P, su viejo compañero del FLH que en la época estaba residiendo en Salvador de Bahía.


[23] Leicht, Anton. Masques, op.cit


[24] Entrevista del autor con Marcelo Benítez, 2016. Benítez continuaba: El terror me forzó a abandonar momentáneamente la militancia y me dediqué de lleno a mi carrera de psicólogo, a dibujar en tinta china y a escribir poesía. A inicios de 1983 retomé mi activismo en los grupos que comenzaban a emerger. En un reportaje que me hizo Gerardo Yomal en 1984 sostuve erróneamente que hubo desaparecidos homosexuales porque me vi influenciado por el clima de época cuando el tema de los desaparecidos imperaba en las izquierdas.


[25] El Grupo Parque surgió en mayo de 1973 por una convocatoria del poeta y periodista Miguel Grinberg. Alrededor de 400 personas se reunían los fines de semana en Parque Centenario en grupos de arte, teatro, poesía, rock y cine. Allí, Alberto Nigro conoció a Fuad Zahra, Néstor Perlongher y Marcelo García, quienes lo invitaron a participar en las reuniones del Grupo Eros del FLH. Nigro me relataba en una entrevista: Yo venía con el tema de las ediciones desde los años 70, incluso el FLH había promocionado mi primer librito casero ‘Poemas’ en su revista Somos, y cuando Jorge Glusberg me ofreció el Cayc para presentarlo, fueron todas las locas del Grupo Eros de Perlongher. En 1979 La Cebra Dormida, la editorial independiente que Nigro llevaba adelante con Marcelo Marcolín, publicó Poesía 80 donde reunieron a un grupo de poetas entre quienes estaba Perlongher, que publicó tres poemas incluidos un año más tarde en su poemario Austria Hungría.


[26] Carlos Oller fue uno de los encargados de distribuir el informe en Estados Unidos. Ver Fernández-Galeano, Javier (2019). “Cartas desde Buenos Aires: El movimiento homosexual argentino desde una perspectiva transnacional”. Latin American Research Review 54:3, pp. 608–622.


[27] Entrevista del autor con Alberto Nigro, abril de 2016.


[28] Sexo y espanto: o pesadelo de ser gay na Argentina. Boletim do Grupo Gay da Bahia, n. 1, p. 20-22, agosto de 1981. También se hicieron eco de la Comisión y su informe otros medios brasileros como el periódico Movimento, del 26 de octubre de 1981 bajo el título “Ditadura argentina aterroriza gays”, yun comunicado de dos páginas del Movimento de Liberação Homossexual Brasileiro titulado “Repressão aos homossexuais na Argentina”. Por su parte Anton Leicht se encargó de la difusión del informe en medios de Francia y Alemania.


[29] Revista de Psicología de Tucumán, Año 2 Nros. 3-4 Publicada por el Colegio de Psicólogos de Tucumán, diciembre de 1981.


[30] Para un estudio sobre este documento puede consultarse Peralta, María Luisa, "La carta de persona a persona. Una pieza para la trama lésbica del activismo gltb argentino" en http://politicasdelamemoria.cedinci.org/pm17-la-carta-de-persona-a-persona-dossier-sexo-y-revolucion/


[31] Benítez, Marcelo Manuel, "Asesinan a personas homosexuales", Buenos Aires, 1983. Documento para la circulación dentro del Movimiento Guey por la Liberación y medios de prensa.





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Cómo citar este trabajo


Queiroz, Juan. La represión a los homosexuales en la Argentina. El informe de Néstor Perlongher y la Comisión por los Derechos de la Gente Gay

Moléculas Malucas, octubre de 2021.

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