Una auténtica señora de nadie opina sobre la película “Señora de Nadie”

Tensiones entre María Elena Oddone y María Luisa Bemberg




María Luisa Bemberg y María Elena Oddone durante un encuentro en la oficina del Movimiento de Liberación Femenina en 1974. Fotografía publicada en los números 0 y 1 de la revista "Persona". Fuente: Archivos Desviados.

Por Mabel Bellucci y Juan Queiroz



Autogestiva e ignorada en su época, la revista Persona trae a cuento la historia de un proyecto armado desde las entrañas, las luchas que debió atravesar y las veces que debió reinventarse en función de las tensiones del movimiento feminista junto a l*s enemig*s de turno. Con mano férrea y sin olvidar detalle alguno, María Elena Oddone, alma mater del Movimiento de Liberación Femenina (MLF), dirigió Persona entre septiembre de 1974 y finales de 1986. Su agrupación fue una de las primeras organizaciones feministas que asomaron en ese Buenos Aires convulsionado por la proliferación de acontecimientos revolucionarios en un intento por subvertir el orden capitalista.


Persona se declaraba una publicación nueva, inteligente y valiente dedicada a la mujer y sus reivindicaciones. Su directora eligió ese nombre como un gesto reivindicativo frente a un avasallamiento a su dignidad: cuando su ex marido le faltaba el respeto, ella le respondía que era una persona y no una cosa. Así lo relata en su autobiografía Pasión por la libertad. Memorias de una feminista, publicada en 2001.


En su tiempo, Persona fue ignorada como una producción de crítica cultural feminista. Es más, cuando distintos estudios mencionan las publicaciones de época, tanto en ese pasado como en la actualidad, no se la incorpora en sintonía con sus contemporáneas. Las célebres amnesias de la progresía intelectual, seducida especialmente por los overoles viriles o el hermetismo académico y también por la pereza de ensanchar las fronteras de su propio corpus, no registran su existencia.


La primera redacción de la revista funcionó en una pequeña oficina de un edificio en la avenida Corrientes 848, donde se encuentra el teatro Ópera. Oddone alquiló ese departamento no solo como sede del MLF sino también para llevar a cabo actividades culturales y reuniones militantes, como las que realizaban integrantes del Grupo Política Sexual y del Grupo Eros del Frente de Liberación Homosexual (FLH) que, al no poseer un lugar propio, guardaban sus libros en la biblioteca de Persona. Apenas publicado el primer número de la revista, comenzaron a colaborar en ella figuras relevantes de las incipientes movidas feministas, tanto en la autoría de los textos y en la edición como en el armado de la gráfica. A partir de 1974, estas mujeres mantuvieron la inventiva de la escritura a modo de resistencia cultural. Eran aquellas que después, con la embestida de la genocida dictadura cívico militar, padecieron el exilio interno refugiadas en la cultura de catacumbas –reuniones cerradas de estudio en casas particulares volcadas a profundizar toda línea de pensamiento–[1].


Las lectoras de Persona eran en su mayoría mujeres jóvenes de sectores medios ilustrados. La revista se proponía salir mensualmente y abarcar una gran cantidad de público, pero no pudo ser así. Apareció de manera intermitente y con una tirada escasa. Luego de publicados los primeros cinco números, Oddone comenzó a imprimir Persona en su casa con una copiadora que compró junto a Irma Block, su compañera de militancia. La revista tuvo una segunda y tercera época en los años 80 como edición de la Organización Feminista Argentina (OFA), agrupación también creada por María Elena Oddone. Todas las mañanas, con un paquete en la mano repleto de revistas, Oddone salía a la calle con la lista de direcciones de las lectoras que le habían encargado telefónicamente un ejemplar. Con el dinero recuperado no llegaba a cubrir los gastos de papel y tinta "nunca me alcanzó para el siguiente número. Ponía de mi dinero y así lo agoté", recuerda Oddone en sus memorias. Para la época de su lanzamiento significó una de las primeras manifestaciones culturales y políticas de cuño feminista. En sus páginas se invitaba a la suscripción y a colaborar con “nosotras” bajo un lema muy en boga en la época: “nuestra lucha también es la suya”.


Para nutrir aún más de una calidad eximia a un envase casero, recopilaban ensayos de Adrienne Rich, Juliet Mitchell, Kate Millett, Evelyn Reed, Simone de Beauvoir, Lidia Falcón, John Stuart Mill, Betty Friedan, Valerie Sinason, Susan Sontag, Iván Illich, Susan Griffin, Victoria Sau, Margaret Randall y Marlene Dixon. A la vez, reproducían artículos extraídos de suplementos de los diarios La Nación y La Prensa. Así, trabajos de Alicia Jurado, Manuel Puig, Victoria Ocampo y otr*s escritor*s de estampa de la literatura argentina fueron reeditados in extenso [2].


Este testimonio gráfico de los sucesos feministas de la época contó con un boceto preliminar, el número 0, que circuló entre un reducido círculo de allegadas a Oddone. Un color azul oscuro teñía su tapa con dos fotografías: la de una mujer joven con libros en sus manos que caminaba con mirada decidida por Buenos Aires, y otra de una multitud, en su mayoría varones trajeados y oficinistas, en las calles del centro de la ciudad. Como una declaración de principios, un epígrafe enlazaba a las imágenes: “Entre la multitud que puebla nuestras calles se distingue la figura de una nueva mujer. Decidida, estudiosa y trabajadora, ella avanza hacia el porvenir liberada de tabúes y prejuicios y con la seguridad de ser una PERSONA”


El número 0 de "Persona", publicado en 1974 como boceto para el número 1, circuló entre un reducido grupo de allegadas a María Elena Oddone. Fuente: Archivos Desviados.

Dentro de la variedad de adhesiones auspiciosas enviadas para celebrar la salida de Persona, apareció una escrita por la cineasta María Luisa Bemberg (1922-1995) dirigida a María Elena Oddone. En un tono deseoso de éxitos, la carta evocaba que:


Las revolucionarias ayudan a hacer la revolución de los varones, las burguesas defienden en sus hogares los valores también de los varones. Pienso que a través de la lectura de Persona las mujeres descubrirán hasta qué punto están marginadas de cualquier sistema, que se las considera en tanto que “colaboradora”, “auxiliar”, “compañera” pero rara vez como una persona autónoma.

La lucha es larga y solitaria por ahora, pero cada vez lo será menos. Toda mujer que alguna vez se cuestione, no podrá permanecer indiferente. Cuando comience a preguntarse ¿quién soy? Tomará conciencia que quizás “no es” y sienta una imperiosa necesidad de afirmarse. Suerte y todo mi apoyo y mi afecto”. María Luisa Bemberg.


En este mismo número, Oddone entrevistó a Bemberg en su condición de autora del guión de la película Triángulo de Cuatro, dirigida por Fernando Ayala y con las actuaciones principales de Graciela Borges, Federico Luppi, Thelma Biral, China Zorrilla, Perla Santalla y Juan José Camero [3]. Este extenso reportaje representó un adelanto de la trama del film, estrenado el 10 de abril de 1975. Las preguntas de Oddone irradiaban una fascinación por el tema candente de la mujer actual que ya no se resignaba al rol pasivo que la cultura le imponía por decreto. Al final del artículo, ella manifestaba su particular interés en Triángulo de Cuatro:


“Radicaba por el hecho de que el argumento está escrito por una mujer. Estamos cansadas de ver en las pantallas unas criaturas estereotipadas, angelicales y falsas, producto de la creación masculina. Esperamos que las protagonistas creadas por María Luisa Bemberg, responderán a la realidad y no a pautas de conductas dictadas por la cultura machista. Muchas gracias, María Luisa por la charla. PERSONA te desea éxitos por tu película”.


Volante del ciclo La Mujer en el Cine. Mayo de 1981.

Oddone apostaba al cine como herramienta de concienciación. Comenzó proyectando películas seguidas de charla-debate en su oficina de la avenida Corrientes. Años más tarde, en abril de 1981, organizó para la noche de los jueves el Ciclo de Cine Feminista en una sala que alquilaba en Lavalle 1579, en el barrio de Tribunales. En mayo de ese año, el ciclo pasó a llamarse La Mujer en el Cine. En una de sus funciones, que colmó la sala, se proyectó El mundo de la mujer, documental filmado en 1972 por María Luisa Bemberg que marcó su debut como directora. Se trataba de un cortometraje de diecisiete minutos cuyo objetivo radicaba en presentar a la mujer como un objeto del hombre [4].



Entre la dictadura cívico militar y la guerra de las Malvinas


El 1 de abril de 1982 se estrenó en Buenos Aires la película Señora de Nadie, con guión y dirección de María Luisa Bemberg y producción de Lita Stantic. Participaron destacad*s actores y actrices, entre ell*s Luisina Brando como intérprete principal, Rodolfo Ranni, Julio Chávez, China Zorrilla, Susú Pecoraro, Gabriela Acher, Berugo Carámbula, Guillermo Rico y Villanueva Cosse. Como broche de cierre la poeta María Elena Walsh compuso especialmente una canción musicalizada por Luis María Serra. El Ambassador, un clásico y lujoso cine sobre la peatonal Lavalle 777, con una enorme pantalla, 1.500 butacas y bastiones publicitarios ubicados en su hall con pisos y paredes de mármol, iluminó su lanzamiento.


Desde 1977 Bemberg venía luchando contra el Ente de Calificación Cinematográfica para que Señora de Nadie llegase a las grandes salas argentinas. La aparición en la película de un personaje homosexual, a quien la directora no hizo caer en el ridículo, fue considerada inadmisible por el mencionado ente, dirigido por el crítico de cine argentino Miguel Paulino Tato. Cinco años más tarde, cuando finalmente pudo ser estrenada, estalló al día siguiente el conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas. No obstante, luego de algunos días de escasa asistencia de público, la película se mantuvo en cartelera durante tres meses y medio pese al trágico contexto histórico atravesado por la dictadura cívico militar y la guerra. Más aún: en agosto de ese año fue exhibida en el Festival Cinematográfico de Taormina, donde Luisina Brando obtuvo el premio a la mejor actriz por su papel protagónico y Bemberg recibió elogiosas críticas de la prensa italiana. Su sinopsis se encuentra en el portal María Luisa Bemberg:


Es la historia de Leonor, una buena ama de casa que vive con su marido, Fernando, y sus dos hijos. Ama profundamente a su marido y no pone en duda la reciprocidad de su amor y su fidelidad. Un día, circunstancialmente, descubre que su marido la engaña. Leonor se siente traicionada emocionalmente y comprende que su mundo, basado en una mentira, se ha desmoronado como un castillo de naipes. Con más miedo que convicción, abandona la casa, dejando cartelitos con instrucciones precisas para su marcha y confía a sus hijos al cuidado de su marido. Se refugia en lo de su tía Lola que tiene una casa transformada en un hogar para ancianos. Allí Fernando no podrá encontrarla. Espía a sus hijos saliendo de su casa para el colegio, pero no puede acercarse ya que no quiere que la vean destrozada. Con una recomendación del marido de su madre, empieza a trabajar en una inmobiliaria como promotora y por primera vez en su vida gana su propio dinero. Conoce casualmente y se hace amiga de un joven homosexual, Pablo, que es tierno, sensible y tan desolado como ella. Poco a poco se reencontrará con sus hijos, a quienes verá diariamente, y comenzará un proceso de búsqueda de su propia identidad”.


Afiche original de la película "Señora de Nadie", estrenada en el cine Ambassador el 1 de abril de 1982. Fuente: Archivos Desviados.


El affaire Oddone-Bemberg


En el ciclo televisivo Función privada, conducido por Carlos Morelli y Rómulo Berruti, se le preguntó a María Luisa Bemberg si hablar de feminismo no significaba lo mismo que hablar de machismo pero al revés [5].. "Ser machista es ser fascista", respondió ella con el mismo espíritu firme y comprometido que empleaba al denunciar la opresión de las mujeres a lo largo de su trayectoria como cineasta. Era de esperar que un cine con una marcada presencia autoral feminista generase críticas de todo tipo y color en la prensa local. Las tuvo en los principales diarios del país. No obstante, hubo una que surgió de las mismas entrañas del feminismo: la de María Elena Oddone, publicada en mayo de 1982 en Persona bajo el título Una auténtica señora de nadie opina sobre la película “Señora de Nadie”. Los distintos artículos escritos en este número enfrentaban con talante sarcástico y aversión al militarismo, como expresión más cristalizada del heteropatriarcado, es decir, se opusieron sin titubeos a la ocupación de las islas Malvinas. La publicación de ese número representó un verdadero ícono de la resistencia antibelicista, una de las pocas impugnaciones públicas escritas contra aquella guerra [6]. Pese a la férrea censura impuesta durante esos años de plomo, la revista continuó saliendo en forma clandestina intentando sortear allanamientos. Aun así, una de sus ediciones fue secuestrada por gendarmes del orden. Son historias que, a veces, suelen ser omitidas para quedar en el olvido. Pero más allá de la resistencia cultural contra la maquinaria del terror y del odio de la guerra, el extenso artículo de la Oddone significó un gesto perceptible de la decepción que le provocó Señora de Nadie. Al respecto, María Elena fue terminante al describir en su texto las razones que la llevaron a llamar a esta película un cuento de hadas:


“Tenía una cierta expectativa sobre ese filme porque según referencias previas a su estreno, sabía que se trataba de una mujer que deja la familia para vivir su vida fuera de las pautas habituales. Como hice lo mismo, fundé esperanzas en que la película reivindicara el derecho de las mujeres a rebelarse, sobre todo sabiendo que su guionista y directora María Luisa Bemberg se autotitula feminista. No sólo no hay ninguna reivindicación, sino, lo que es más grave, no muestra nada de la realidad y al falsear todas las situaciones confunde a la opinión pública sobre los verdaderos motivos que nos impulsa a las mujeres a luchar por nuestra liberación. En la nota de La Nación, Bemberg, a quien llamaré B en adelante, dice: no es una película feminista, yo diría que es antimachista. Si ese fuese su propósito le salió una película machista. Así llamo yo a toda obra en contra de la mujer.

La película ha gustado a quienes no practican el deporte de pensar y a quienes no tienen la más mínima idea de lo que le pasa a una mujer que elige ser señora de nadie en esta sociedad machista argentina. Como a mí me caben las generales de la ley, tengo autoridad más que suficiente para evaluar la película y espantarme una vez más del bajo nivel de conciencia de un público que gusta por igual de un producto falso como esta película o de una guerra falsa”.


Fuente: Archivos Desviados.

Pero la historia no terminó ahí. Aquel número de Persona atravesó fronteras hasta llegar a las manos del poeta, ensayista y militante marica Néstor Perlongher, exiliado en la ciudad de San Pablo y cuyas colaboraciones firmadas bajo el seudónimo Victor Bosch llevaron a Persona a su pináculo de gloria. En una carta enviada el 30 de agosto de 1982 (que se reproduce aquí por primera vez), un entusiasmado Perlongher felicitaba a Oddone:


“Eufórico con tu carta y con la última Persona, que es excepcional y marca la fundación de un feminismo libertario. (…) Tu crítica a la Bemberg es un verdadero ejercicio práctico de feminismo radical, marca una divisoria de aguas. Fuerza; Mary, ya saldremos del pozo”


En una entrevista realizada en 2015 en su departamento de Palermo, frente a una pregunta sobre la historia de su artículo demoledor contra la Bemberg por Señora de Nadie, Oddone respondió:

“Ella hizo 'Señora de Nadie' inspirándose en parte de mi historia, aunque las razones por las cuales la protagonista abandona la casa no hayan sido las mismas que la mías. Se trataba de una señora de clase media, interpretada por Luisina Brando, que dejaba a su marido con sus dos hijos y todo le salía fácil y bien. Todo lo contrario, a lo que yo tuve que atravesar. María Luisa conocía bien mi historia, las penurias que padecí, lo que me había costado la salida de mi casa y el precio que tuve que pagar. Pero 'Señora de Nadie' no fue otra cosa que una película bonita, donde todo era muy elegante, con una señora bien vestida, unos interiores muy cuidados y todo lo que quieras, como solo podía hacerlo María Luisa. Y claro, las mujeres salían encantadas del cine, lo cual no era una buena señal, ¿no? ¿Y qué querés? si habían asistido a un cuento de hadas…. Bueno, María Luisa colaboraba económicamente con la revista Persona, que hacíamos con mucho esfuerzo, y mandaba a su secretaria todos los meses con un sobre. Al mes siguiente de mi artículo la secretaria no se presentó. Entonces la llamé y le dije 'María Luisa, quiero tomar un café con vos y que hablemos como dos personas adultas. Veníte sola a Persona y te voy a explicar por qué escribí lo que escribí y vos me vas a explicar por qué hiciste lo que hiciste'. Me vino a ver y le dije que no podía ser, que ella conocía perfectamente mi historia y que teniendo ese ejemplo y siendo feminista no podía haber hecho lo que hizo. La cosa quedó ahí. Pero claro, ella se había enojado muchísimo. Es que yo, con mi crítica terrible, la cociné. La auténtica señora de nadie fui yo, y no el personaje de su película” [7].


Este episodio entre María Elena Oddone y María Luisa Bemberg, en una época donde no existía para ambas un público apasionado por sus palabras y sus imágenes, finalizó con una eventual reconciliación pero dejando para siempre una tensión flotando en el aire. Pasados los años, luego de su cierre, la revista Persona fue considerada como otro clamor más que resistía en aquellos lúgubres días del terrorismo de Estado [8]. Pese al clima de censura del contexto y a la escasa militancia feminista de aquellos años, tanto Oddone como Bemberg no se detuvieron en sus permanentes intervenciones públicas y en el pleno compromiso de visibilizar causas que despertaban vigilias en torno al sojuzgamiento y la opresión de las señoras que anhelaban ser de nadie.




Referencias



[1] De las tantas que participaron se recuerda a Mabel Suaréz, Diana Cobos, María Ronard de Leebeeck, María del Carmen Vásquez, Silvia Bruno, Clara Fontana, Graciela Sikos, Ana María Fernández, Inés Cano, Mirta Botta, Sara Rioja, Sara Torres, Lidia Conte, Alicia D’ Amico, Sara Facio, Hilda Rais, Dionisia Fontán, Lidia Otero, Felisa Pinto, María Isabel Constela, Irma Block, María Elena Walsh, sin olvidar la intervención constante de María Elena en el diseño, la selección de materiales como la profundidad de sus artículos.


[2] Ver: Bellucci, Mabel, Arráncame la vida, Buenos Aires: Suplemento LAS12, Página 12, 14 de septiembre de 2012.


[3] Cabe recordar algunas de las intervenciones políticas de María Luisa Bemberg durante su carrera como cineasta con seis largometrajes, empresaria teatral, guionista y directora de cortometrajes. La asociación cultural “La Mujer y el Cine”, fue fundada en 1988 por ella junto a Lita Stantic, Sara Facio, Beatriz Villalba Welsh, Susana López Merino, Gabriela Massuh y Marta Bianchi. “La Mujer y el Cine” nació con el objetivo de estimular a las mujeres a ejercer roles de paladines en su rubro, y difundir una producción creativa que no siempre cuenta con el apoyo de los circuitos de distribución y exhibición, para contactarlas con el público, sin distinción de género. Desde entonces, organizaron festivales, muestras y concursos, entre otras actividades, que sirvieron de base y apoyo para numerosas directoras de la actualidad. Al cumplirse los 25 años de la muerte de Bemberg, la cineasta recibió merecidos homenajes: La aparición del libro El asombro y la audacia. El cine de María Luisa Bemberg, de las investigadoras y docentes Julia Kratje y Marcela Visconti; en la actual reapertura remodelada del cine Gaumont, una de las salas del primer piso, con 253 asientos, lleva su nombre. También el legado de María Luisa Bemberg en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con la edición de sus películas y la presentación de una mesa redonda que se propuso la preservación de sus archivos personales y la consolidación de una mirada cinematográfica feminista.


[4] Para el rodaje de El mundo de la mujer Bemberg se presentó en la Sociedad Rural de Palermo con su cámara de 16 milímetros durante la exposición Femimundo 72. La directora hizo primeros planos sobre las caras de las mujeres que veían fascinadas los contenidos de los stands. Para lograr un efecto mayor, Bemberg reprodujo textos de un cuadernillo publicado por la revista Para Ti en el que se daban consejos prácticos para conquistar a un futuro esposo y mantenerlo de acuerdo a los signos del zodíaco. En una reseña del diario La Opinión, del 16 de mayo de 1975, ella lo definió como un “documental irónico”. Al poco tiempo, fue exhibido en el Festival de la Rochelle de Cortometrajes, en París. Ver: Treibel, Guadalupe, “Tributo a María Luisa Bemberg, una cineasta precursora. Pasar al frente”, Buenos Aires: Página 12, 8 de enero de 2021


[5] De Vita, Pablo “Señora de nadie: a 25 años de su muerte, se agiganta el legado de María Luisa Bemberg”, Buenos Aires: La Nación, 7 de mayo de 2020.


[6] Entre los considerables artículos que aparecieron en el número 13 de Persona estaba «Todo el poder a Lady Dy. Militarismo y anticolonialismo en la cuestión de las Malvinas» escrito por Néstor Perlongher (1949-1992). Con un estilete libertario e irreverente, creó un estilo propio apodado neobarroso, en el que reunía contradictoriamente los bucles barrocos y el barro del Plata: es decir, él mismo. Apenas Galtieri lanzó su grito de guerra para recuperar las Malvinas, Perlongher escribió a contrarreloj este texto. Durante años, dicho testimonio quedó consagrado a la clausura, sin más memoria.


[7] Entrevista inédita de Juan Queiroz a María Elena Oddone, noviembre de 2015.


[8] Bellucci, Mabel, Historia de una desobediencia. Aborto y Feminismo, Buenos Aires: Capital Intelectual, tercera edición, 2020, p.179 a 184.




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Cómo citar este trabajo:

Bellucci, Mabel y Queiroz, Juan. "Una auténtica señora de nadie opina sobre la película 'Señora de Nadie'. Tensiones entre María Elena Oddone y María Luisa Bemberg".

Moléculas Malucas, marzo de 2021.

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