Moléculas Malucas

Archivos y memorias fuera del margen


Estamos acá porque se nos ocurrió desempolvar archivos olvidados y refrescarnos la memoria sobre las luchas y producciones de quienes nos antecedieron en nuestros movimientos fuera del margen. Su nombre no es arbitrario. Al elegirlo sacamos a la luz la existencia efímera pero segura de un pequeño espacio de estudio integrado por los argentinos Néstor Perlongher y Jorge Beloqui. Moléculas Malucas surgió en San Pablo en 1982 luego de la visita de Félix Guattari. Este filósofo sostenía que los movimientos minoritarios o moleculares no podían seguir girando sobre sí mismos, so pena de territorializarse o anularse, sin posarse sobre lo social. Eran tiempos de represión en Brasil, con una dictadura cívico-militar aún vigente. El accionar político de Moléculas Malucas consistía en generar modos de resistencia contrahegemónicas y horizontales para pergeñar un enfoque combativo, cuestionando el activismo de la época con un sentido más ideológico que organizativo.

Produjeron un solo documento, que, entre otras cosas, enumeraba una serie de crímenes, suicidios y razias contra la comunidad lgtb. Lo firmaron junto al grupo brasileño Somos, de Afirmação Homossexual y lo hicieron público durante la presentación del libro "A queda para o alto", escrito por el poeta trans Anderson Bigode Herzer. Este joven de veinte años, acababa de suicidarse luego de sufrir una serie de violentas discriminaciones en un asilo de menores y, posteriormente, en su lugar de trabajo. Entonces frente a un auditorio expectante, Moléculas Malucas levantó un cartel con la consigna “Ni hombre ni mujer, todos somos Herzen Bigode”. Y a viva voz con un clamor denunciativo leyeron el documento.

Como el archivo y la memoria son nuestra pasión, no podemos evitar citar parte de ese texto:

(…) Esos son aspectos diferentes de un mismo problema, la represión, el asesinato y otras varias modalidades de violencia reflejos de una moral autoritaria que ataca todos los lados, impidiendo a las personas elegir su propia forma de vivir. No hay opción. Todos, seas marica, seas lesbiana, seas loco o cualquier otra cosa “diferente” somos condicionados a sentirnos siempre culpables de estar vivos. De tener sentimientos y placer. Por esos y varios otros motivos, necesitamos estar atentos. No importan que nos amen o no. Lo que no queremos es ser perseguidos, golpeados, presos y muertos solo porque no soportan “nuestras diferencias”.

Y culminaban así: (...) Anderson partió. Les dejó el silencio y se llevó la voz. […] Como yo, que también me estoy callando por miedo de ser callado. Nuestro silencio simultáneo resalta el vacío que instalan las escuelas, las cárceles y asilos. Asilos, reformatorios, cárceles: los queremos vacíos para poder hablar entre nosotros.


En nuestro portal ofrecemos archivos y memorias fuera del margen que resistieron la oscuridad del olvido. Al darles vida, intentamos transformarlos en una apuesta política para traficar saberes, experiencias y recorridos. Es volver la mirada a la acción política y teórica de nuestrxs antecesorxs que no todxs imaginaron la trascendencia que tendrían sus estrategias a futuro. En consecuencia, el trabajo de la memoria no se agota en recapitular los recuerdos, requiere de una interpelación a los archivos para que emerja a la superficie un resultado regido por las tonalidades propias de los acontecimientos históricos y sus protagonistas.




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